Con la misma actitud, no puede ser estrategia suponer que si no lo comentan el tema desaparece. En la Presidencia de México se optó por responder al tema del conflicto de interés con el muy conocido carpetazo. Pareciera que dicen: Ya dimos nuestra versión, si no la creen pues ni modo, es su problema . Una prueba: el inoportuno elogio a Televisa en Veracruz.

Un amplio sector de la población no acepta las explicaciones que Peña Nieto y su familia han dado sobre su relación con la constructora Higa, su propietario Juan Armando Hinojosa, y en particular el asunto de la llamada casa blanca y los contratos que recibió el empresario en el Estado de México y en el gobierno federal; además de que ahora se agregan obras en Nuevo León, Puebla y Veracruz.

Destacan dos problemas: seguridad y credibilidad, el primero toma mucho tiempo, tanto que la guerra contra el crimen, que ya lleva ocho años, lejos está de terminar; el segundo es el conflicto de interés que persigue al Ejecutivo, desde el primer día hasta hoy las críticas dentro y fuera son feroces.

Mal haría Peña Nieto en apostar al olvido tras el receso navideño, escucharse entre ellos o creerle a críticos y medios que le siguen el juego; sería una pésima lectura, sería no entender los tiempos. La gente ya construyó una narrativa, el gobierno no.

Día tras día sus mejores argumentos palidecen. Si cada mes los precios de las gasolinas suben, incluso cuando el precio del petróleo está en su más bajo nivel, si sube la luz, sube el gas, obvio, las reformas estructurales se debilitan y qué van a decir ahora que el dólar roza los 15 pesos cuando el anterior gobierno lo dejó en casi 12; con esto existe la amenaza de que se dispare la inflación y se produzca un incremento generalizado de precios que neutralice los aumentos salariales, aun cuando desaparezcan el salario mínimo.

Se celebró en México la Cumbre Mundial de Comunicación Política, a la que asistieron consultores de Iberoamérica, algunos han asesorado a Peña Nieto y/o a políticos del PRI. Todos coincidieron en que ha sido pésima la gestión de la crisis, que no se supera una crisis sin argumentos consistentes y creíbles.

La gente suele sintetizar a los gobiernos con una o dos frases y al presidente en turno con un calificativo. El segundo año de un sexenio es muy temprano para una sentencia.

Este gobierno, al tiempo que se queda sin narrativa, ya le cuelga por lo menos un decálogo de sentencias y calificativos difícil de remontar:

  1. Los tres libros que no pudo enumerar Peña Nieto.
  2. Los 22 de Tlatlaya.
  3. 43 desaparecidos (muertos) en Ayotzinapa.
  4. Ya me cansé.
  5. Hay que superar el dolor.
  6. La casa blanca .
  7. 7 millones de dólares.
  8. El conflicto de interés.
  9. La asignación de contratos a los amigos.
  10. Las desacreditadas declaraciones patrimoniales.

Al margen

Así como al gobierno se le piden transparencia y declaraciones patrimoniales abiertas, el PAN no puede ser el adalid contra la corrupción mientras no se aclaren moches, casinos y espionajes.

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