La semana pasada, los candidatos a la Presidencia presentaron sus plataformas de gobierno. Por ello, en esta ocasión quiero contrastar las coincidencias y diferencias en uno de los principales retos que enfrentará el próximo Presidente: el manejo del agua.

A pesar de que los mexicanos nacimos sin agua, (la ONU nos considera un país semi-desértico) hemos sido pésimos cuidándola. Según la Conagua, más de 25% de nuestros mantos acuíferos está sobreexplotado y la disponibilidad de agua ha caído cerca de 75% en los últimos 60 años. Hoy, la cantidad de agua que nos tocaría a cada mexicano si la repartiéramos toda sería de cerca de la mitad de la que le tocaría a cualquier europeo.

Las plataformas del PAN, PRI y PRD abordan el tema del agua y afortunadamente coinciden en la urgencia de mejorar su eficiencia a través de:

mejorar la legislación, incrementar los recursos públicos para su administración y la eficiencia de los sistemas de riego, cobrar los servicios de agua, usar incentivos para promover el reciclaje de aguas residuales así como el tratamiento de éstas, y crear una nueva cultura del agua en la sociedad.

A pesar de las coincidencias, las propuestas se distinguen.

El PAN apuesta por la tecnología y por captar aguas de lluvia urbana, instalar minipresas y cosechadoras de lluvia en zonas rurales, instalar sistemas de detección automáticos de fugas y controladores de bombeo para pozos.

La propuesta del PRD se distingue por ser la más liberal, aunque con ciertas contradicciones. Por un lado, menciona la posibilidad de crear mercados de agua a través del intercambio de agua entre sectores, y de abrir la posibilidad al sector privado para invertir y cobrar a través de un sistema de aguas residuales, mientras que por otro lado aboga por la soberanía alimenticia del país, limitar el uso de tecnologías eficientes en agua.

El PRI se centra en un esquema de financiamiento a proyectos de agua con apoyo de la banca de desarrollo nacional e internacional.

Aunque las tres propuestas cubren aspectos relevantes, las tres son menos ambiciosas que las propuestas de la sociedad civil. Ojalá los candidatos se den el tiempo de escuchar dichas propuestas para complementar sus plataformas.

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