La primera obligación del Estado moderno es procurar el bienestar de la población. Para ello, éste recurre a sistemas de política pública en los cuales gravita la competencia entre la justicia social y la eficacia económica.

Nos dice Tinbergen, Premio Nobel de Economía, que en las políticas públicas se trata de medir la relación entre el efecto cuantitativo y el esfuerzo cuantitativo.

Los economistas del desarrollo han recomendado un rol más activo del Estado en las economías, lo cual en no pocas ocasiones se ha manifestado como “fallas del Estado”.

A diferencia de las “fallas del Estado”, en que las empresas corrigen sus errores atenidas a las variaciones entre la oferta y la demanda, las “fallas del Estado” pueden ser más graves, porque producen un malestar generalizado, con efectos multiplicadores de mediano y largo plazo.

Entre de las posibles “fallas del Estado” destaca una deficiente planeación nacional, porque se asignan recursos físicos, humanos, financieros y tecnológicos escasos a programas y proyectos que pueden estar mal concebidos, mal diseñados y mal ejecutados, lo que compromete su eficacia.

Una mala planeación nacional es como “ir con la penitencia hecha”. En México, durante el sexenio anterior se contó con una planeación que, en la forma, parecía correcta pero que, en el fondo, careció de algunos de sus componentes más importantes: objetivos sólidos y bien articulados entre sí, y con instrumentos capaces de alcanzarlos.

Un ejemplo de ello fue el Programa para un Gobierno Cercano y Moderno 2013-2019 (PGCM) que ilustra adecuadamente los problemas que se producen cuando los programas de gobierno no se ciñen a la disciplina del ciclo de planeación, programación, presupuestación, ejercicio y control, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas.

El PGCM ambicionaba contribuir a alcanzar las cinco grandes metas nacionales establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018: un México en Paz, un México Incluyente, un México con Educación de Calidad, un México Próspero, y un México con Responsabilidad Global, en las que la planeación nacional se basaría en el uso inteligente del Presupuesto con base en Resultados y en el Sistema de Evaluación del Desempeño, el PBR-SED.

También planteaba la modernización de la Administración Pública Federal con el fin de “impulsar un gobierno eficiente, eficaz, innovador y transparente”, además de “abierto y orientado a resultados” por medio de 28 estrategias y 209 líneas de acción.

En los hechos, la instrumentación de las estrategias y las líneas de acción produjeron resultados o efectos cuantitativos muy por debajo de las expectativas.

Entre otros problemas, los objetivos del PGCM se establecieron a un nivel muy agregado, por ente público, y carecieron de una articulación clara y unívoca con la estructura programática y los programas presupuestarios.

Los indicadores, las metas y los objetivos del PGCM se establecieron, en su mayoría, como porcentajes y no como relaciones efecto/esfuerzo. Además, durante la gestión del PGCM las metas fueron recalibradas debido a que resultaron inalcanzables…

Las “fallas del Estado” tienen remedio, sólo si se establecen políticas públicas congruentes.

Agustín Caso Raphael

Economista

Ensayos en Persuasión

Licenciado en Economía por el ITAM y Maestro por la Escuela del Servicio Exterior de Georgetown University, Washington D.C. Profesor Titular de Historia del Análisis Económico en el ITAM desde 1990. En 1976 recibió el Premio Nacional de Economía y su trabajo fue publicado por Editorial Limusa con el título Política Monetaria, Inflación y Crecimiento Económico: El Caso de México. En 2005 publicó el libro Migración y Repatriaciones y en 2010, Trotsky, Viaje hacia el Laberinto.

Por más de 45 años se ha desempeñado en la administración pública nacional e internacional. Inició su desarrollo profesional en el Banco de México. Ha ocupado puestos directivos en el Banamex, Pemex, el Instituto de Acción Urbana e Integración Social (AURIS), la Conasupo, y las Secretarías de Energía, Gobernación y Hacienda y el INEE. Actualmente es Auditor Especial de Desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.