Probablemente el 2013 será recordado como el año de la trasformación del México moderno, cuando el país emprendió reformas económicas y políticas de gran calado que marcarían el nuevo destino del país. Pero será el 2014 cuando a través de un verdadero trabajo de oficio se precisará la ruta a seguir de dichas reformas y el futuro del país.

No sólo son las leyes secundarias que acompañan las reformas, sino los nuevos programas que se requerirán, así como las nuevas leyes y reglas de despacho de instituciones como el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), por citar un ejemplo, los que determinarán este nuevo rumbo.

¿Cómo podría existir un mercado de energía eléctrica competitivo (uno de los puntos centrales de la reforma energética), si las reglas de despacho del Cenace no le permitieran transparentar el nivel de saturación de la red por nodo y por tipo de tecnología, así como su costo de generación? De no tener acceso a este tipo de información básica para cualquier inversionista que quiera generar electricidad, la reforma podría tener un impacto limitado. Por ello, durante los próximos 18 meses será indispensable determinar las acciones y las atribuciones de instituciones clave como el Cenace. Por ejemplo, ¿cómo llevará dicha institución el control de la red eléctrica, qué facultades tendrá para sustituir plantas de generación y si acaso podrá realizar la planeación del sector?

Dentro del trabajo pendiente en el sector eléctrico se requiere determinar cómo se deberán establecer los subsidios a la electricidad para lograr un mercado eficiente. Probablemente tendremos que cambiar el esquema actual de subsidios cruzados entre particulares y empresas que ha generado que el país mantenga algunas de las tarifas industriales más altas del mundo y un menú de tarifas que ningún consumidor entiende. Quizá sea hora de que dicho subsidio se discuta en el Congreso como parte del gasto público, dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación. Sin duda, la creación de un mercado de energía eléctrica es una de las mejores noticias para la competitividad de México en los últimos 20 años. Sin embargo, pasar del monopolio estatal a un mercado en competencia requerirá no sólo de un arduo trabajo de oficio, sino de astucia política para romper las inercias institucionales del sector.

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