La cultura del ahorro en México no es generalizada entre la población; específicamente en lo referente al ahorro voluntario, el crecimiento ha sido limitado en el país. Esta situación implica, por un lado, que la población no accede a los beneficios fundamentales del ahorro, por ejemplo: el ahorro voluntario para el retiro, afrontar problemáticas imprevistas como una baja en el ingreso o una enfermedad, la inversión y por último, la acumulación de riqueza.

Por otro lado, dentro de los efectos macroeconómicos del ahorro puede distinguirse una fuente de recursos para financiar la inversión y con ello estimular el crecimiento económico, proporcionar pensiones a la población a través de esquemas públicos o privados, contribuir a la reducción de la dependencia del ahorro externo tanto por el sector público como el privado, además de fungir como reserva en momentos de fragilidad financiera. De lo anterior se deriva que un bajo nivel de ahorro en los hogares tiene implicaciones no sólo a nivel del bienestar individual.

La relevancia de estudios acerca de la problemática del ahorro se ha acrecentado debido al interés del gobierno y el sector financiero en aumentar la captación de recursos provenientes de esta fuente. Dicha situación pone de manifiesto la necesidad del sector de contar con una fuente de información detallada y confiable sobre la conducta de ahorro de los hogares para el diseño de estrategias de captación.

Existen diversos enfoques teóricos (principalmente el enfoque keynesiano, la hipótesis del ingreso permanente y la hipótesis del ciclo de vida) que se han encargado del estudio del ahorro, visto como un elemento que permite transferir ingreso de un periodo a otro para mantener una senda de consumo estable ante los cambios del ingreso con el tiempo. Sin embargo, los diversos enfoques teóricos acerca del ahorro han enfrentado grandes desafíos al comparar sus resultados con los datos empíricos; en este sentido, no se ha llegado a un acuerdo sobre el modelo que debe usarse para estudiar al ahorro.

Bajo este contexto es que surge la necesidad de emplear enfoques teóricos alternativos para el estudio de la problemática del ahorro. En este sentido, la economía conductual surge como respuesta a resultados observables que contradicen la idea de una expectativa racional y la apreciación de anomalías en el comportamiento de los mercados. La incorporación al estudio del ahorro de las consideraciones de esta rama de la economía permite describir con mayor precisión el proceso de decisión de los individuos e incorporar el efecto de variables que influyen en la incertidumbre.

Así, los perfiles del hogar propuestos permiten analizar la conducta de ahorro considerando perfiles de ingreso y gasto para cada uno de los grupos; este enfoque enriquece el análisis segmentando la población más allá de la edad del jefe del hogar. Incorporar las variables sociodemográficas en forma de perfiles y no como la variable aislada permite identificar a grupos específicos de la población y proporcionar datos detallados de su comportamiento que contribuyan al desarrollo de estrategias de promoción del ahorro.

Al respecto, se identifica que los hogares con jefe del hogar de 50 años en adelante muestran mayor probabilidad de ahorro; el hecho de que estos hogares se conformen principalmente de hogares ampliados representa una oportunidad de captación de recursos provenientes de diversos individuos adultos que habitan en un mismo hogar.

Incluir factores de incertidumbre en el ingreso (autoempleo, desempleo, problema de salud reciente, perceptores en el hogar) coadyuva en la explicación de la conducta de ahorro de los hogares, posibilitando la obtención de información acerca de variables que pueden influir de forma negativa en la probabilidad de ahorro de los hogares, esto como fuente de información a considerar para identificar las condiciones que vulneran la conducta de ahorro. La respuesta de los hogares ante estas variables arroja resultados interesantes: la aversión a la pérdida (de consumo) los lleva a disminuir su nivel de ahorro cuando se presentan factores que influyen en la incertidumbre del ingreso.

En este contexto, las estrategias de promoción del ahorro deben considerar la probabilidad de ahorro de cada hogar, la composición de acuerdo con su perfil del hogar, las variables que vulneran la obtención de ingreso, el nivel de ingreso y la propiedad de una vivienda (este factor como representativo del principal destino del ahorro en las primeras etapas de vida y un destino relevante del ingreso de los individuos en los años que se está pagando el inmueble). Considerar a la economía conductual dentro del diseño de las estrategias de promoción ha permitido influir de forma positiva en el comportamiento de los individuos, por lo cual el uso de sus directrices puede ser de gran valía para la promoción del ahorro de los hogares en México.

*Mención Especial Premio de Investigación Financiera IMEF-EY 2018.