Los billetes y monedas en circulación son un concepto intuitivo y entendible. En el balance del banco central, son el pasivo más importante. Tiene varios sinónimos, aunque técnicamente imprecisos: cantidad de dinero, oferta monetaria, circulante, liquidez, emisión primaria y el más usual, base monetaria (BM). El Banco de México es el encargado de poner en circulación los billetes y monedas que emite para que la población satisfaga sus necesidades de liquidez para sus transacciones y motivos precautorios.

Con ese propósito, un banco central efectúa operaciones diarias de liquidez para satisfacer la demanda de BM que tiene el público. Si ésta está por debajo de la demanda, efectúa operaciones de inyección de BM, y si sobra liquidez, hace operaciones de retiro. Ello, con el objetivo de mantener diariamente el equilibrio entre la demanda y oferta. De lo anterior, se desprende que el tamaño de la BM lo determina la demanda del público y el banco central tiene que satisfacer pasivamente dicha demanda. Creencias populares erróneas piensan que el banco central determina la cantidad de billetes y monedas en circulación de manera autónoma y exógena. En esa acepción, figuran al banco central inyectando o aspirando BM de manera discrecional.

Una simplificación conceptual señala que la demanda de BM debería crecer a la tasa del ingreso nominal (PIB real multiplicado por la inflación). Ello, en virtud de que la demanda de dinero respalda a la cantidad de bienes y servicios en la economía. Si una proporción de esa demanda crece por encima del PIB nominal, generalmente se atribuye que esa demanda excedente de BM se mueve en la economía informal que no es captada en el registro del PIB. En 2018 las cifras son congruentes con ello: La BM creció 9.8% (promedio diario anual) mientras que la inflación fue 4.8% y el PIB creció 2.2 por ciento. Es decir, simplificando, el ingreso nominal creció 7% (4.8+2.2) que fue “absorbido” por el PIB dejando 2.8% de aumento de la demanda de dinero en la economía informal. En 2019 fue similar: BM (4.4%), inflación más PIB (2.7%), quedando un incremento de 1.7% de la demanda de BM circulando en la informalidad.

Pero 2020 fue atípico. Generalmente se piensa que una recesión severa contrae la demanda de dinero, pero la BM creció 16.7% con el ingreso nominal cayendo -4.3% lo que resulta en una descomunal cantidad de dinero circulando en la economía informal. Si bien ante la incertidumbre y la profunda recesión la gente prefirió aumentar sus saldos en efectivo (como lo señaló el Banco de México en su informe trimestral de abril-junio, 2020, recuadro 3), también muchos se desplazaron a la informalidad. Los suspicaces agregan que puede reflejar una circulación importante de billetes por actividades criminales.

A julio de este año la tendencia se mantiene: la BM crece a 20.7% mientras que, a grosso modo, el PIB se expande 5.5% y la inflación a 6 por ciento. Este sencillo análisis sugiere que se debe contar con mejores explicaciones sobre el crecimiento tan importante en los dos últimos años de la cantidad de billetes y monedas en circulación.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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