Para muchas personas el dinero es una fuente de estrés. Se preocupan por deudas, porque no pueden seguir un presupuesto o incluso por comprar algo que les gusta. No tendría que por qué ser así. 

Es una realidad que gran parte de la manera como manejamos nuestras finanzas personales

tiene que ver con la relación que desde pequeños aprendimos a establecer con el dinero. Muchos lo hacen desde el miedo, lo cual afecta sus decisiones diarias y les impide tomar decisiones inteligentes, de corto plazo, porque no quieren comprometerse. 

Por ello es importante determinar si ésa es nuestra situación particular: si manejamos nuestras finanzas personales desde el miedo. Aquí hay algunos signos: 

• No tienes nada ahorrado, ni siquiera para una emergencia. 

• Usas tarjetas de crédito para pagar todo aún cuando sabes que no podrás pagarlas en su totalidad y tus deudas estarán creciendo. 

• Una emergencia simple como una gotera en la casa, o una reparación del auto, causa un gran desequilibrio en tus finanzas personales. 

• Tu dinero se te va de las manos más rápido de lo que llega. 

• Si perdieras tu trabajo, no podrías pagar tus facturas ese mes.

• Todo el tiempo esperas que finalmente llegue la siguiente quincena. 

• Nunca tienes dinero para darte un gusto. 

• Si llegaras a faltar, tu familia tendría que depender de alguien más para sobrevivir. 

En realidad, tomamos decisiones basadas en el miedo porque uno está viviendo al borde del precipicio con su dinero. Uno no tiene ninguna red de seguridad, como un fondo de emergencias o protección básica para eventos que podrían afectar nuestras finanzas seriamente. Uno siente también que no tiene ningún control de su dinero. 

Por ello es muy importante empezar a construir un fondo para emergencias que, aunque sea pequeño, nos pueda aliviar un poco esa sensación de pánico. En otras palabras, tener algo. 

Otra causa frecuente del miedo con respecto al dinero, es que uno gasta más de lo que gana y por lo mismo las deudas crecen cada día. Claramente hay que empezar a cambiar esto, lo cual no es fácil porque implica sin duda apretarse el cinturón, a veces mucho. 

Para poder tomar control de nuestro dinero, no hay otra manera que teniendo un plan de gastos (que otros llaman presupuesto). Quizá para empezar a cambiar nuestra situación, tengamos que sacrificar muchas cosas y hacer un plan que cubra únicamente nuestras necesidades básicas y gastos fijos que no podamos eliminar. Eso nos libera dinero para poder destinar primero a tener un fondo de emergencias pequeño (de 5,000 a 20,000 pesos, dependiendo de nuestros ingresos) y luego al pago de nuestras deudas, siempre de manera enfocada y comenzando por las tarjeta de crédito a la que debamos menos. Así vamos eliminando rápido un compromiso y luego seguimos con las demás. Este presupuesto será muy apretado, sin duda, pero hay que recordar: es sólo temporal. Después tendremos más holgura.

Algunas personas notarán que aún siendo frugales y juiciosas, su ingreso simplemente es muy limitado. Esto significa que requerirán encontrar formas de incrementar lo que ganan, ya sea tomando otro trabajo de medio tiempo, haciendo consultoría o generando comisiones en sus ratos libres. Maneras hay muchas. 

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com