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Opinión

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Beneficios que tendrá México desde el Consejo de Seguridad

Los compromisos internacionales también forman parte de la riqueza de un país.

El canon de la prosperidad económica señala e identifica el Producto Interno Bruto, la estructura competitiva del mercado perfecto y al comercio internacional, como vectores que atraviesan la riqueza de una nación, y es cierto, pero son insuficientes para que un país consolide su liderazgo internacional.

Es la orientación de la política exterior la que detona los compromisos del país con el mundo, pero son estos los que lo hacen madurar su liderazgo.

La presencia de México en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha consolidado en los últimos años el giro estratégico que nuestro país decidió dar desde la década de 1990 principalmente en materia de comercio a través de un profundo acercamiento con Estados Unidos y Canadá.

A lo largo de varias décadas, México ha ido asumiendo diversos compromisos con el mundo, y muchos de ellos a través de organismos multilaterales. El país ha comprendido que las grandes amenazas que ensombrecen al mundo hay que atenderlas a través de la cooperación internacional.

El primero y más importante aprendizaje que nos va a dejar el año 2020 es, precisamente, que la cooperación internacional es la vía más eficiente para paliar la crisis del Covid-19. El reciente anuncio del canciller Marcelo Ebrard sobre la integración de México, con el apoyo de la Fundación Slim, a una alianza entre el Gobierno argentino con la Universidad de Oxford para producir y distribuir la vacuna contra el nuevo coronavirus en América Latina, es un ejemplo muy bondadoso sobre los resultados de la cooperación internacional.

En realidad, el aislacionismo impide que las naciones puedan encarar amenazas como son el terrorismo, el trasiego de armas, la expansión de mafias internacionales y, ahora, en lo que parece ser una era intangible, los ataques cibernéticos, entre otros problemas.

La Constitución mexicana sostiene la política exterior y las acciones de cooperación internacional a través de su artículo 89, fracción X, que establece como principio la lucha por la paz y la seguridad internacional.

El Estado abre la posibilidad de los gobiernos para que la presencia de México en el Consejo de Seguridad tenga una frecuencia recurrente, y así ha sido la intención manifiesta de los recientes gobiernos que han presentado su respectiva solicitud para asumir uno de los 10 asientos no permanentes del Consejo de Seguridad.

La participación de México en el Consejo de Seguridad arroja una serie de beneficios, destacan:

1. Asume responsabilidades en el único organismo de Naciones Unidas cuyas decisiones son vinculantes.

2. El país gana prestigio y a la vez respeto al estar presente en una “vitrina” de gran visibilidad internacional siempre y cuando sus decisiones se sustenten en posturas de política exterior objetivas, sin sesgo a favor de aliados, transparentes y siempre buscando la paz entre las partes.

3. Los conocimientos adquiridos forman parte de un activo utilizable no solo en futuras resoluciones sino también en la academia, universidades y centros de investigación. Resulta emocionante y una acción muy noble ver a una enorme cantidad de escuelas secundarias, preparatorias y universidades implementar en sus planes de estudios el modelo de Naciones Unidas. Los adolescentes de hoy serán los futuros miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM) que con mucho orgullo nos han representado de manera digna en el exterior.

4. Es una tribuna que cataliza la diversificación de relaciones con el exterior creando nuevas alianzas que en el pasado podrían resultar difíciles de estructurar.

5. Aporta los elementos para reforzar el perfil de México como potencia regional. Para nadie es una novedad que nuestro país y Brasil compiten en el radio de influencia latinoamericana.

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