Sé amable y sé servicial. Es una expresión pública frecuente de Barack Obama, expresidente de Estados Unidos (2009-2017). “Es lo que sugiero siempre a mis hijas. Creo que eso puede hacer que te rodees de personas talentosas y te sientas bien contigo mismo”, dice.

Tuve la oportunidad de presenciar un par de charlas de Obama este 2019. La primera, en São Paulo, Brasil (Vtex Day, 30 de mayo); la segunda, en San Francisco, California (Dreamforce, 21 de noviembre). En ambas, Barack Obama tiende a hablar de liderazgo, un liderazgo entendido como la capacidad de escuchar y de rodearse de personas diversas, con diferentes puntos de vista y maneras de entender y solucionar problemas, y, sobre todo, rodearse de mujeres. “Las organizaciones que trabajan con mujeres logran mayores cosas”, dijo el jueves pasado en San Francisco. “Si no se incluye a las mujeres se pierde mucho talento”, dijo el 30 de mayo en São Paulo.

“Ser un líder es identificar el poder en las otras personas y potenciarlo, dejarlo que crezca y se desarrolle. Ser un líder es tener agencia y empoderar a los demás”, dice Obama. “Es importante entender que lo que importa no eres tú, sino la gente a la que sirves. Si sólo piensas en ti, no funciona, no es la clase de liderazgo que perdura”.

La suya es una posición complicada: buena parte de su legado fue clausurado prácticamente al dejar la presidencia en 2017. Barack Obama encabezó durante 8 años un gobierno con una gran promesa de cambio, en una época poblada de riesgos y desafíos. Se inició con la mayor crisis financiera global desde los años 20 del siglo pasado y registró el viraje hacia una economía digital que transformó las maneras de comunicarse en sociedad, de hacer negocios, de acceder a servicios públicos. Pero no logró sentar la base social y política que permitiera seguir construyendo sobre su visión del mundo.

Barack Obama, con Geraldo Thomaz, fundador de Vtex, durante la charla del expresidente de Estados Unidos el 30 de mayo de 2019 en São Paulo.

¿De qué te sientes orgulloso de tu presidencia?, le preguntó Geraldo Thomaz, fundador y codirector ejecutivo de Vtex, en São Paulo. La respuesta de Obama convocaba más a la nostalgia que a la satisfacción. “No pudimos detener la crisis financiera, pero pudimos detener el sangrado. Construimos el marco de trabajo para combatir el cambio climático, aunque es curioso que ahora mi país no esté participando. Y me siento orgulloso de la reforma al sistema de salud”, dijo en aquella ocasión. Donald Trump desbarató lo que pudo al asumir su mandato.

Más allá de si el edificio Obama sigue en pie, lo cierto es que su presencia convoca multitudes y provoca aplausos y ovaciones. Quizá mi lectura esté sesgada por los auditorios donde lo escuché, llenos de gente relacionada con la innovación y las nuevas tecnologías —y particularmente en California, el estado más liberal de Estados Unidos—, pero su visión sobre el liderazgo me parece digna de ser reseñada.

Un letrero luminoso con el mensaje “Comunidad por encima de accionistas”, instalado en los jardines del Yerba Buena Center for Arts de San Francisco (YBCA), California, durante los días de Dreamforce, la conferencia anual para usuarios de los servicios de software de Salesforce. Foto: JSG
Un letrero luminoso con el mensaje “Comunidad por encima de accionistas”, instalado en los jardines del Yerba Buena Center for Arts de San Francisco (YBCA), California, durante los días de Dreamforce, la conferencia anual para usuarios de los servicios de software de Salesforce. Foto: JSG

El liderazgo según Obama se sostiene sobre tres ideas: que el mundo puede ser diferente, que puede ser un lugar mejor; que se debe confiar en la propia voz, y que es necesario escuchar y construir confianza. Y sobre esto, dice, hay que provocar una revolución de valores: “Creo en el mercado y creo en el capitalismo, pero también creo que tenemos que trabajar para que eso no destruya nuestros valores ni el medio ambiente”.

Tenemos los incentivos desalineados: creemos que más y más grande es mejor y entonces se pierde el sentido de humanidad, el sentido de comunidad. “Eso explica parte de la ira y la frustración actual. Tiene que ver con aspiraciones de estatus, creadas por las tecnologías y los medios de comunicación”, dice Obama. “Hemos construido la idea de que el éxito es tener más dinero y más cosas. Es lo que hemos enseñado. Tenemos que rediseñar nuestras mentes”.

Los líderes que buscan que les respondan “Yes, sir. No, sir. You’re brilliant, sir” muestran su inseguridad. “Tener a esa clase de personas en el equipo es un error, uno que veo de manera muy frecuente. Es importante tener gente que difiera”.Es una tema de valores, insiste, y de los mensajes que se emiten a las demás personas. “El liderazgo se trata de enviar las señales correctas, de que se conozcan nuestros valores. Así la gente que comparte esos valores querrá acercarse con nosotros. Pero si sólo enviamos mensajes negativos, de que somos corruptos, de que somos ineficientes, de que no nos importa solucionar los problemas de los demás, entonces no lograremos hacer que la gente correcta se acerque a nosotros”, dijo el jueves en California.

 

Barack Obama: 10 lecciones sobre el liderazgo

  1. Sé amable y sé servicial.
  2. Aspira a hacer del mundo un lugar mejor.
  3. Confía en tu propia voz.
  4. Rodéate de mujeres, de personas diversas y con distintas perspectivas.
  5. Rodéate de gente mucho más inteligente que tú, que haga las preguntas correctas y dé las respuestas correctas.
  6. Escucha y construye confianza.
  7. Identifica el poder en las otras personas y poténcialo, permite que crezca y se desarrolle.
  8. Asume que no puedes ser experto en todo.
  9. Asume que no hay soluciones 100% perfectas, pero toma decisiones con base en información y confianza, para que puedas decir: “No puedo garantizar que esté tomando la respuesta correcta, pero puedo garantizar que he analizado y he revisado toda la información disponible”.
  10. Eres tan bueno como el equipo que construyes.

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Su blog personal es Economicón.