El camino hacia cero emisiones netas generará ganadores y perdedores, y los bancos deben ser capaces de comprender el riesgo y las oportunidades que surgirán durante la fase de transición.

En un diagnóstico de las instituciones financieras en México, Banxico hizo un llamado a erradicar las prácticas de gestión de riesgos en las instituciones financieras que no reconozcan los riesgos ambientales. Esto no es suficiente.

Aprimera vista, no es obvio que los bancos centrales deban participar en la batalla contra el cambio climático. Después de todo, un banco central típico tiene el mandato de procurar una inflación baja y estable y un sector financiero sólido, ninguno de los cuales parece tener nada que ver con el cambio climático. Además, existe una amplia creencia que la responsabilidad de controlar las emisiones de CO2 recae principalmente en el gobierno debido a su capacidad para intervenir mediante la regulación e impuestos al carbono.

Ante la crisis climática actual es importante que todos los sectores de la sociedad y del Estado participen activamente en combatirla. Para tener alguna posibilidad de lograr los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, se tiene que lograr cero emisiones netas de carbono para 2050, esto requiere una transformación radical de la economía y que los responsables políticos implementen una amplia variedad de herramientas en toda la economía.

Un informe reciente de la Agencia Internacional de Energía (AIE) deja en claro que la economía mundial tendrá que experimentar una "transformación sin precedentes" que requerirá una acción inmediata para cambiar a tecnologías limpias y energéticamente eficientes. ¿Qué implica eso? Según la AIE, los países tendrán que alejarse de la energía de combustibles fósiles e instalar capacidad de generación de energía solar y eólica a gran escala y con urgencia. Por ejemplo, el informe establece que necesitaremos instalar 630 gigavatios de capacidad solar para 2030, que es el equivalente a instalar la capacidad del parque solar más grande del mundo todos los días.

Pero se necesitará muchos más, esta transición a las energías renovables deberá ir acompañada de tecnologías que mejoren la eficiencia energética en un 4% cada año y, más importante, de un claro entendimiento del desequilibrio entre la naturaleza y la actividad humana el cual todos los agentes económicos deben contribuir a restaurar desde su trinchera.

Se trata de cambios radicales que tendrán enormes implicaciones para el sector energético y la economía. Una nueva regulación, un mejor diseño urbano y de transporte y cambios en los patrones de consumo ayudarán a impulsar esta transición. Las finanzas también tendrán que desempeñar un papel en incentivar ese pivote diferenciando los sectores que son amigables con el clima de aquellos que son intensivos en emisiones. El financiamiento deber ser relativamente barato y abundante para los sectores ecológicos y menos para las actividades no ecológicas. El banco central puede ayudar a preparar al sector financiero para este desafío.

El camino hacia cero emisiones netas generará ganadores y perdedores, y los bancos deben ser capaces de comprender el riesgo y las oportunidades que surgirán durante la fase de transición. Bajo su mandato de estabilidad financiera, los bancos centrales deben asegurarse de que el sistema financiero comprenda y acepte completamente el impacto de los shocks de transición en sus carteras y decisiones comerciales.

En un diagnóstico de las instituciones financieras en México, Banxico hizo un llamado a erradicar las prácticas de gestión de riesgos en las instituciones financieras que no reconozcan los riesgos ambientales. Esto no es suficiente. Los bancos centrales europeos, como el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banque de France, han ido más allá. Durante los próximos 12 a 18 meses, estos bancos centrales se embarcarán en un importante ejercicio de pruebas de estrés para evaluar la preparación de los bancos y aseguradoras individuales y del sistema financiero en su conjunto para los riesgos climáticos. Seguramente le seguirán otros bancos centrales.

Lucía Buenrostro

Actuaria por la UNAM

Columna invitada

Lucía Buenrostro es Maestra en Economía por El Colegio de México y Maestra en Matemáticas y Finanzas por el Imperial College (Reino Unido). Es Doctora en Economía por la Universidad de Warwick (Reino Unido). Ha desempeñado labores de docencia e investigación en la UNAM, en la Universidad de Warwick y en la Universidad de Oxford.

Cuenta con una amplia y sólida trayectoria en el sistema financiero internacional donde laboró por casi 15 años en Londres como responsable de áreas de administración de riesgos en la banca de inversión.

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