La corrupción rampante es el problema que está hoy en la mente de todos. Más de la mitad de los exgobernadores o están en la cárcel o tienen un proceso penal abierto. Los escándalos a nivel federal, del presidente y muchísimos de los funcionarios, hacen que la corrupción sea, sin duda, el tema de este proceso electoral.

Y como en las campañas, lamentablemente, no se trata de asumir compromisos de solución, sino decir lo que la gente quiere escuchar, los candidatos optan por ofrecer eliminar el fuero a los servidores públicos que lo tienen.

La verdad, aunque sea políticamente incorrecto decirlo, el fuero poco o nada tiene que ver con el tema de la corrupción. Desde el propio origen medieval del vocablo, éste nos habla de privilegios, de derechos de propiedad o posesión para los nobles. Es un término con una clara connotación negativa.

No le demos vueltas: la corrupción existe fundamentalmente por la impunidad, porque el Congreso ha dejado de cumplir con su principal función de contrapeso, de autorizar impuestos y gastos y vigilar que éstos se ajusten a las normas y se ejerzan con pulcritud. Por ello la Auditoría Superior de la Federación es una entidad con autonomía, pero dentro del poder Legislativo.

¿Cómo no va a haber corrupción si el año pasado la Cámara de Diputados autorizó al Ejecutivo gastar 2,000 millones en publicidad y el gobierno ejerció 8,000 —cuatro veces más— sin que el Congreso diga algo o inicie un procedimiento? Lo mismo en todos los demás rubros.

Para que el Congreso sea contrapeso real se necesitan dos cosas: que no tenga posibilidad de asignar recursos a obras (moches) y que no pueda ser amenazado por el Ejecutivo (fuero).

Hoy, el presupuesto se aprueba sin modificaciones y por unanimidad porque los diputados están más preocupados por que les den una buena bolsa para ellos asignarla (pavimento, cultura, deporte, etcétera). Una vez que cuentan con ella, aprueban lo que les pongan enfrente y, desde luego, a nadie importa lo que pase con el ejercicio del gasto.

Sin duda habrá que cambiar el concepto legal de fuero. Empezando por quitarlo a varios funcionarios del Ejecutivo, pero no al Legislativo. Hyo, el fuero sólo impide que a quien lo tiene se le siga un procedimiento penal si no lo autoriza la mayoría en la Cámara de Diputados (desafuero). En este caso se le separa del cargo, sólo en temas de acusación penal, no en juicios civiles, mercantiles, etcétera. Y en cuanto casos penales, no implica la cancelación del proceso, éste debe continuar al dejar el cargo.

En la Cámara de Diputados hay una propuesta para que a quien tenga fuero se le pueda seguir el proceso penal hasta su conclusión, sin que durante el mismo sea separado del cargo, y sólo se le separe si la sentencia es condenatoria e implique privarlo de la libertad.

Hay que decirlo con claridad, el fuero se mantiene con una nueva modalidad: si el delito penal que se imputa es de los que se lleva el proceso en prisión, el juez no podrá ordenar la aprehensión, sino hasta que se dicte sentencia condenatoria y ésta haya causado ejecutoria.

Una de las herramientas más poderosas que ha utilizado Nicolás Maduro en Venezuela, para sostenerse como dictador, es la eliminación de la inmunidad de los parlamentarios (fuero) y a varios los ha metido a la cárcel o los ha separado del cargo.

No perdamos el foco: el tema es combatir la corrupción, no debilitar la democracia.

*Senador de la República.