La creciente llegada de turistas colombianos a México parece ser algo que no está llamando la atención al interior de la Secretaría de Turismo. Los resultados son públicos: en 2019 Colombia fue el cuarto país emisor de viajeros (debajo de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido), con 536,175 visitantes, y de enero a abril pasados, por efectos de la pandemia del Covid-19 y el cierre de fronteras en Europa, es el segundo.

Quien sí lo está mirando con la debida importancia son las aerolíneas de los dos países, las cuales mantienen estrecha comunicación con ProColombia (acá se eliminó a ProMéxico y al Consejo de Promoción Turística de México, CPTM, en línea con la política 4T).

En dicho contexto, VivaAerobus y Volaris decidieron enviar a ejecutivos de alto nivel a participar en la feria ANATO, realizada presencialmente en la ciudad de Bogotá del 16 al 18 de junio. En las siguientes semanas, ambas comenzarán a volar a esa entidad por primera vez, aprovechando la ausencia de Interjet.

De este relevante encuentro de negocios (por el potencial que representa), organizado bajo estrictos protocolos sanitarios por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, no quedó registro alguno en la sección de prensa ni en las redes sociales de la dependencia encabezada por Miguel Torruco, ni en la de él.

Un mes antes, la presencia del funcionario en Fitur, España, fue multi comentada en las múltiples plataformas de la Sectur. Fotos de cortes de listones y reuniones de trabajo se difundieron como debe ser. La gran feria de turismo madrileña, donde toda persona relacionada con la actividad anhelaba estar en los tiempos que financiaba el CPTM, no podía pasarse por alto.

Volviendo a ANATO: para tener un espacio en el pabellón de México los interesados debían pagar una cuota de 3,000 dólares a la empresa organizadora CREA, filial de CIE. Monto excesivo, a decir de un par de firmas que solían estar presentes año con año hasta que la pandemia las detuvo.

Se sabe que Puebla y Yucatán contaron con los recursos necesarios para tener un espacio en el pabellón oficial. Resulta también relevante que otros participantes acudieron a la feria, pero pagando un stand fuera del espacio mexicano por resultarles más económico.

Una de las personas que recorrió el lugar fue Omar Macedo (último encargado del CPTM en Colombia y quien lideraba los esfuerzos turísticos de la Alianza del Pacífico en China), en su rol de representante de Guadalajara y Florida, una de sus actividades como director de Desarrollo para Latinoamérica de PHG Consulting.

Aunque no tuvo stand logró concretar diversas citas de negocio, que son el objetivo de la feria. Su conocimiento del mercado local fueron la clave.

“Miré un buen ánimo y se demostró que se puede llevar a cabo un evento de negocio turístico atendiendo las medidas de bioseguridad. Tuve oportunidad de tener encuentros con touroperadores que apuestan a los destinos que represento. El tema de conectividad aérea es clave en el proceso de recuperación. Por ejemplo, VivaAerobus y Volaris van a empezar a volar con tarifas de bajo costo y Copa Airlines nos anunció que cambió aeronaves de 90 a 160 asientos”, detalla, con el gusto de siempre, Macedo.

Desde Guadalajara llegó a Bogotá para buscar negocios Fernanda Landa, gerente de Relaciones Públicas y Promoción de la Oficina de Visitantes y Convenciones de Guadalajara.

Las siguientes ferias con presencia física de turisteros, de acuerdo con el calendario elaborado por CREA y la propia Sectur, están planeadas para octubre: TOP RESA, Francia (costo de participación por stand: 2,500 dólares), FIT, Argentina (2,500 dólares), ABAV, Brasil (2,500 dólares) y FIEXPO LATINOAMÉRICA, Colombia (2,800 dólares).

Se desea, de verdad, que no pasen por alto dichas actividades para la dependencia, se comunique y, por supuesto, haya apoyo económico para que puedan sumarse representantes mexicanos. ¡Es ahora!

* Cuando viaje, atienda las medidas sanitarias. 

alejandro.delarosa@eleconomista.mx