Muchas veces al leer de telecomunicaciones uno se topa con términos que desconoce y que se infiere son de conocimiento general de los profesionales de esta industria.

Muchas veces al leer de telecomunicaciones uno se topa con términos que desconoce y que se infiere son de conocimiento general de los profesionales de esta industria. No obstante, la experiencia me ha enseñado que existe mucha confusión sobre el significado de elementos que considero básicos para el entendimiento del sector.

No es lo mismo hablar de espectro electromagnético que de espectro RF donde estas siglas significan radio frecuencia. El primero denomina todo el rango de frecuencias que pueden transmitir algún tipo de radiación: desde rayos gamma y ultravioletas hasta ondas de radio, entre otras. Cuando hablamos de espectro RF nos referimos a la porción del espectro electromagnético que transmite ondas de radio y que va desde los 3 Hz hasta los 300 GHz.

Por cuestiones de física, mientras más alta la frecuencia del espectro utilizado menor es la propagación de su onda. En telecomunicaciones esto ha dado pie de forma errónea a la creencia que siempre tener frecuencias bajas es mejor que altas al momento de desplegar una nueva red pues la mayor propagación hace que la red necesite menos equipos.

Desde una perspectiva puramente técnica esa aseveración es correcta. Sin embargo, lo técnico es solo una de muchas variables que tienen que considerarse cuando se diseña una red. Si preguntamos a cualquier operador del mundo que sale más barato desplegar y adquirir clientes en una red LTE en 450 MHz o una red LTE en AWS todos se inclinarían por la segunda alternativa que se ubica en las frecuencias de 1.7 GHz / 2.1 GHz.

La razón es sencilla: disponibilidad de equipos y dispositivos. Nunca se deben obviar las economías de escala que pueda tener una tecnología en distintas frecuencias del espectro RF.

Asimismo, los niveles de congestión en ciertos centros metropolitanos pueden equiparar el número de radio bases necesarias para atender la demanda local en zonas de alto tráfico. Si la demanda generada fuerza a los operadores a recortar la propagación de la onda de su radio base a unas pocas cuadras de la ciudad poca diferencia hace en términos de cobertura externa que se utilice 700 MHz o 1900 MHz.

La lección es sencilla: administrar el espectro disponible para servicios de telecomunicaciones no es una tarea sencilla. Sobre todo si surgen demoras en la producción de equipos y dispositivos que permitan una saludable explotación comercial de las concesiones de espectro RF que ha sido entregadas por el gobierno.

Lo que menciono no es nada nuevo pues existen numerosos ejemplos de frecuencias que en su momento fueron promocionadas como parte del futuro de la industria y que por la falta de equipos su explotación comercial fue marginal. ¿Cómo olvidar lo sucedido con 10.5 GHz, 3.5 GHz o las bandas LMDS?

El presente de la frecuencia de 700 MHz en la canalización Asia Pacifico (700 MHz APT o banda 28) puede dar una primera impresión de ser déjà vu por los atrasos en la producción de dispositivos LTE que puedan ser utilizados para los operadores que utilicen esta banda.

La mayor diferencia de la banda 28 con los fracasos experimentados por WiMAX en 3.5 GHz o CDMA en 450 MHz es el compromiso con el desarrollo de equipos en 700 MHz APT por parte de todos los fabricantes globales de infraestructura y dispositivos para redes inalámbricas de telecomunicaciones.

El compromiso de los fabricantes se entiende si se considera que entre los países que se han comprometido con la canalización Asia Pacifico para 700 MHz se encuentran Australia, Brasil, China, Colombia, Corea del Sur, India y Japón. También México.

Conclusión: 700 MHz APT gozará en poco tiempo con economías de escala envidiables por cualquier otra frecuencia o canalización utilizada para LTE.

*José F. Otero es director para América Latina y el Caribe de 4G Americas.