Arturo Huerta González, coordinador del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM advirtió que de enero del 2015 a la fecha el peso se ha devaluado 35 por ciento.

Señaló que las familias mexicanas son las que más lo han resentido debido a que las medidas adoptadas por las autoridades no frenaran las presiones del tipo de cambio.

Indicó que más que ofertar dólares para evitar la devaluación, es urgente controlar el movimiento de capitales.

Huerta González dice que el recorte del gasto público afecta la demanda y el mercado interno. Las ventas caerán, se generarán menos empleos y la perspectiva de crecimiento será mínima, detalló.

Explicó que por la depreciación de nuestra moneda la población debe pagar más por distintos bienes, incluso por productos básicos como la tortilla.

El costo por kilogramo de ese alimento rebasó los 16 pesos en varios establecimientos, un incremento del 33 por ciento respecto al año pasado

La mayoría de lo que consumimos tiene un alto componente de importaciones. En consecuencia, la depreciación se traducirá en alza de precios y menor poder adquisitivo , sostuvo.

El 28 de enero, la Comisión de Cambios del Banco de México determinó extender la vigencia del mecanismo de subastas ordinarias y suplementarias diarias con precio mínimo por un monto de 200 millones de dólares cada una, a partir del 2 de febrero y hasta el 31 de marzo.

Al respecto, el economista comentó que la medida no restringe el declive del peso porque no hay perspectivas de que en los próximos meses se recuperen los precios internacionales de materias primas e hidrocarburos o que mejore la economía china.

En tanto, el recorte de las finanzas estatales afecta la economía de las familias mexicanas, golpeada por el alza de precios, el desempleo y salarios a la baja. La contracción de la actividad económica sólo agravará los desequilibrios.

Día a día estamos frente a la crónica de una gran crisis anunciada. Las autoridades deben tomar medidas antes de que se manifieste y no mantener estrategias que sólo profundizan la vulnerabilidad de la economía mexicana frente a los embates externos , concluyó.

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