Dentro de la literatura, tanto académica como no académica, resulta por demás complicado no sólo encontrar sino unificar aquellos criterios que fundamenten claramente para los emprendedores las características financieras a seguir para darle sentido comercial a las ideas. Después de varios meses de revisión, de pruebas y de consultas, hoy se somete a la consideración de los lectores un resumen que engloba ciertas herramientas con la intención de no volver a los emprendedores expertos financieros, sino apoyarlos para sean expertos empresarios.

Un negocio siempre será un producto en su más pura esencia, por lo tanto, está sujeto de ser comercializado. Para ello, se requiere tener en mente siempre el valor de mercado de una organización, no con la intención permanente de venta, pero abierto a la posibilidad de que esto ocurra.

En la medida de lo posible hay que tratar que una empresa sea líquida, solvente, rentable y productiva. Suena a una carta a los Reyes Magos; sin embargo, con unos cuantos indicadores habremos de observar que la operación se acerque lo más posible al ideal de compañía (si es que lo hay).

La deuda potencializa los negocios. Las características del endeudamiento para los particulares nunca tendrán que ser aplicadas al desarrollo de nuevas empresas, eso detiene el crecimiento. Por el contrario, la riqueza de los emprendedores puede crecer de manera importante si se produce el apalancamiento financiero adecuado, situación que siempre será limitada haciendo uso de recursos propios.

Flujo de efectivo no es equivalente a utilidades, bajo ninguna circunstancia. Una empresa puede obtener flujo positivo y utilidades en cualquier dirección, lo que no está permitido es operar con flujos negativos, esto será indicativo que algo anda bastante mal.

La tasa interna de retorno es un indicador de consecuencia, no de búsqueda. Está claro que siempre hay una intención de obtener el mejor número posible, pero la clave está en observar y cuidar (no maquillar) los flujos de efectivo que la generan, no la tasa en sí.

De alguna manera, el contenido del presente no pretende ser una guía sobre el comportamiento financiero que las empresas deben acatar, la intención es delimitar el área de influencia, en lo que al dinero se refiere, que deben tener los emprendedores alrededor de sus ideas. Dicho sea de paso, bastantes de éstas son las que el país necesita.

Al final, las finanzas son una consecuencia de la operación, no un fin per se. Pero son claramente indicadores de lo bien (o mal) que puede funcionar una compañía.

*El MF Ricardo Gutiérrez es profesor del Tecnológico de Monterrey campus Toluca y campus Santa Fe. ?ricardo.gtz@itesm.mx