Ayer, el peso se colocó en terreno negativo por tercera sesión consecutiva, en respuesta a un dato débil en el sector laboral de Estados Unidos y siguiendo a un comportamiento negativo en los precios de las acciones.

El denominado dólar spot cerró 11.6973 unidades a la venta, lo que representó para el peso un caída de 8.85 centavos, equivalente a 0.76 por ciento. La moneda nacional lleva un depreciación de 1.72% en tres jornadas consecutivas.

El Departamento del Trabajo de EU informó que los pedidos de subsidio de desempleo en la semana finalizada el 30 de abril subieron en 43,000 hasta 474,000, desde la cifra anterior revisada a 431,000.

El número sorprendió al mercado que se encontró con un importante aumento y esperaba una pequeña reducción en los pedidos semanales.

Similar escenario se repitió con los pedidos continuados, ya que las estimaciones de analistas anticipaban un pequeño descenso hasta 3.6 millones, pero se incrementaron hasta 3.7 millones. Las cifras de la semana pasada fueron revisadas al alza desde 3.64 millones hasta 3.66 millones.

Los participantes de los mercados reaccionan, en lo general, a la defensiva en respuesta a datos económicos débiles en Estados Unidos, lo que disparó las ventas de activos de mayor riesgo, a lo que no puede escapar el peso.

Las acciones cayeron este jueves en Estados Unidos por cuarta sesión seguida, luego de que una masiva venta en los mercados de materias primas contagiara a la Bolsa, obligando a inversionistas a soltar activos de riesgo antes de datos de empleo clave.

El petróleo llegó a caer en más de 10% este jueves por una estampida sin precedentes de inversionistas que buscaron salir de los mercados de materias primas ante preocupaciones por la economía.

Una serie de desalentadores informes económicos en China y Estados Unidos, así como en Europa avivaron los temores a un débil crecimiento económico y su impacto en la demanda de metales básicos.

Los pedidos industriales cayeron inesperadamente en marzo en Alemania, mientras que las solicitudes de subsidios por desempleo crecieron y la expansión de la productividad se desaceleró en Estados Unidos.

Pero la corriente vendedora fue más allá de una sola razón. El petróleo Brent llegó a caer más de 12 dólares por barril, un nivel mayor al derrumbe posterior a la quiebra del banco Lehman Brothers, que dio inicio a la colosal crisis financiera del 2008.

Los operadores dijeron que el colapso de este jueves borró más de la mitad de las ganancias del petróleo en el 2011 y aún no terminaría, aunque pocos se animaron a proclamar el fin de la corriente alcista.

Los futuros de crudo Brent para junio terminaron con una baja de 10.39 dólares, o 8.57%, a 110.80 dólares por barril, el cierre más débil desde el 16 de marzo.

La interrupción de las exportaciones de crudo de Libia, las preocupaciones por el impacto en el suministro de la violencia en Medio Oriente y África, y el débil dólar han disparado al petróleo a niveles récord desde el 2008, con el Brent alcanzando hasta 127 dólares por barril este año y el crudo en Estados Unidos superando los 114 dólares por barril.

*El autor de la nota es Gerente de Promoción de CIBanco, SA.