Lectura 3:00 min
¿Las reformas que México necesitaba?
HACIENDO UN recuento, el gobierno que está por cumplir un año logró una reforma laboral, de la cual se hizo ruido y causó alboroto en su momento, pero se aceptó finalmente, con la cual nos ha prometido un incremento en los empleos, aumento de los ingresos, mejores condiciones para el desarrollo de las empresas, etcétera. La realidad es que no lo vemos aún.
Luego vino la reforma educativa, que más bien se identificó como una reforma laboral al gremio de profesores adscrito a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que tantos conflictos ha venido ocasionando a los ciudadanos de este país, entre ellos, los capitalinos. Cierres de carreteras, de caminos, avenidas, etcétera, por aquí y por allá. Son más sonados los bloqueos en la capital del país, pero no se quedan atrás los que se han dado en Oaxaca, Chiapas, Campeche y demás entidades. Independientemente de estar de acuerdo o no, la lucha de los trabajadores por un cambio unilateral en sus condiciones de trabajo se entiende, aunque no sus expresiones hacia quienes no pertenecemos a ese gremio.
Ahora ha pasado la reforma fiscal, la cual ha generado innumerables manifestaciones de desaprobación entre ciudadanos, empresarios, incluso políticos.
Pasó hace unos días en el Senado la propuesta del Ejecutivo ajustada por los diputados y a todos de una u otra manera nos afectará. Más a quienes pertenecemos a la clase media, pues aunque se eliminaron algunos de los elementos que mayor disgusto causaron a la sociedad, se ha aumentado el peso tributario a quienes regularmente contribuyen al sostén de las instituciones públicas de este país.
Sigue la reforma energética, la cual se sabe que cambiará el régimen de Pemex para aumentar las posibilidades de inversión privada en el sector, reduciendo la dependencia de los programas públicos de los recursos que provienen de la venta del energético mexicano. Se promete que la reforma fiscal conjuntamente con la energética dotará de mayores recursos al gobierno y dinamizará la economía, vía las inversiones privadas que el sector energético detonará. Pero, ¿y la reforma gubernamental? Aquélla que prometa eficacia en el uso de los recursos públicos, transparencia y una clara rendición de cuentas, ¿ésa para cuándo?
*Pablo Pérez Akaki Profesor de tiempo completo en el posgrado en Economía, FES Acatlán, UNAM ppablo@apolo.acatlan.unam.mx