La inversión fija bruta del país (en maquinaria y equipo) se contrajo en febrero 0.21% con respecto a enero, medida con cifras desestacionalizadas, pausándose así los repuntes mensuales que venía exhibiendo desde el último cuarto del año pasado.

Considerando cifras anualizadas, no obstante, la variable fue 2.3% menor en términos reales, lo cual sigue siendo consistente con el proceso de desaceleración de su caída iniciado en octubre del 2009.

En cuanto a los componentes que integran el indicador, analistas destacaron que el ligero despunte mensual de 0.04% de la inversión en construcción es un signo positivo que comienza a arrojar visos sobre la recuperación del mercado interno, que se ha mantenido postergada en comparación con la del externo.

Es cierto que se siguen observando tasas de variación en terreno negativo, pero hay que decir que éstas son cada vez menores. Además hay que destacar el restablecimiento, aunque sea marginal, de la inversión en construcción , refirió Sergio Martín, especialista de HSBC.

No obstante, para Jaime Ascencio, de Actinver, un factor que podría aplazar el eventual realce de la inversión en construcción es la caída de las remesas familiares, recursos que generalmente se destinan a la edificación en los hogares.

A la espera del mercado doméstico

Los expertos coincidieron en que el rezago en la recuperación de la inversión aún está asociado a la existencia de capacidad ociosa y a la incertidumbre del tiempo en el que se observará una reactivación visible del mercado interno.

Esta dinámica de la inversión es hasta cierto punto normal después de un episodio recesivo, pues los empresarios operan con cierta cautela al momento de invertir, por no estar seguros sobre el tiempo en el que se restablecerá la demanda doméstica , destacó Luis Flores, de Ixe.

Finalmente, los analistas reconocieron que pese a que la actual situación de inseguridad del país es un factor estructural para el despliegue de la inversión en el largo plazo, por el momento son eventos coyunturales, como el desempeño de la economía internacional, los que definirán el rumbo inmediato del repunte de la formación de capital fijo en México.

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