La población subocupada conforma 8.2% de la PEA, lo que significó una reducción de 0.3 puntos porcentuales de las personas que declararon tener necesidad y disponibilidad de trabajar más horas; mientras que la población ocupada se ubicó en 95.4% de la PEA, de la cual 68% operó como trabajador subordinado y remunerado, 22.2% trabajó de manera independiente, 5.3% se desempeñó en negocios y parcelas familiares, y 4.5%, como patrones o empleadores.

A pesar de que se reporta una mayor tasa de participación, 60.1% de la PEA (60 pb m/m), resultado de una mayor disposición de los miembros de la fuerza laboral a trabajar, esto no se tradujo en un incremento de la población ocupada. La razón fue la insuficiencia en la creación de empleos formales respecto del crecimiento de la PEA.

Tomando esto en consideración, los trabajadores afiliados al IMSS continuaron con su tendencia alcista posterior a la crisis del 2008, incrementándose en 142,000 personas respecto de septiembre, reiterando que no fue suficiente para absorber el incremento en la PEA.

Cabe destacar que 91% de los empleos formales generados surgieron de cuatro sectores: el sector comercial, el más importante en proporción de creación de empleos (32% del total), generó más de 45,000 empleos, lo que representó un crecimiento de 366% m/m, reflejando el momentum bullish de dicho sector. Considerando el crecimiento de la demanda al cierre del año, esperamos crecimientos del sector comercial y, consecuentemente, mayores empleos en los meses subsecuentes.

Los otros sectores que lideraron la generación de empleos fueron: la industria de la transformación, que generó (+40,000 empleos); el sector de construcción (+17,000), y el sector de servicios (+28,000). Destacó el repunte de la construcción, que presentó una creación elevada, posterior al mal desempeño de septiembre.

El mejor panorama de la economía laboral lo presenta el sector terciario y estimamos que continúe generando empleos formales en los próximos meses, esto como resultado del buen desempeño del consumo, motor de la demanda agregada, que se ha visto reflejado en el repunte de las expectativas del crecimiento del PIB al cierre del 2015.

A causa de la falta de absorción de empleos del sector formal, una parte del incremento de la PEA se trasladó a la informalidad: la tasa de ocupación del sector informal , es decir, las personas que son vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, se ubicó en 27.9% de la población ocupada (previo 27.4%); mientras que la de informalidad laboral se ubicó en 57.9% (previo 57.6 por ciento). Esto significó que se incrementaron las personas que son vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan y aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocida, para el primer caso; así como el de las personas que trabajan para unidades económicas no agropecuarias sin registros contables para el segundo caso.

En resumen, consideramos el reporte como regular; del lado positivo continuaron generándose empleos en los principales sectores de la economía y se vislumbra un panorama positivo, particularmente en el sector terciario; sin embargo, éstos no son suficientes.

Si el IMSS prevé en +710,000 los empleos generados al cierre del 2015, el resultado no es tan positivo como parece, ya que el exceso de oferta laboral se verá traducido en un inminente crecimiento de la informalidad respecto del 2014. Es importante destacar que los indicadores de desempleo en la economía mexicana deben incluir un análisis de la informalidad y no sólo de la tasa de desempleo y participación, ya que la complejidad del mercado laboral mexicano puede dar señales erróneas de sólo considerar estos dos indicadores.

Al interpretar el crecimiento de la tasa como positivo, no estamos valorando que el aumento en la informalidad representa una contracción de la productividad marginal laboral, mermando la tasa de crecimiento de la producción a través de una menor productividad total de los factores, esta última variable es el principal factor para el crecimiento del PIB.

* Jordy Juvera es analista económico de Signum Research.

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