Grupo Lala, Gruma, Alfa, Bachoco, Grupo Carso, Alsea, Walmart de México, e incluso Coca Cola Femsa, mencionaron que el incremento de los precios de materias primas y en general la inflación lo consideran entre sus principales riesgos financieros durante el 2021.

En México, al cierre de junio la inflación se ubicó en una tasa anual de 5.88%, hilando nueve quincenas por arriba del rango superior del objetivo del Banco de México de 3% +/- 1 por ciento. De acuerdo con Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la tasa inflacionaria al cierre del año es de 3.8%, según los Precriterios Generales de Política Económica 2022.

Grupo Lala, que produce alimentos lácteos, explicó que debido a las presiones inflacionarias en las materias primas su flujo de operación (EBITDA) cayó 10% en el segundo trimestre del 2021, a 1,826 millones de pesos respecto al mismo periodo del año pasado. El director general de la firma, Arquímedes Celis, consideró que el alza en los precios de las materias primas se observó en la mayoría de los sectores.

Industrias Bachoco se une a la cadena de emisoras que se han visto afectadas por el aumento generalizado de los precios, inflación, pues Rodolfo Ramos Arvizu, director General de la emisora mencionó en el informe de la compañía que, “(…) los precios de las materias primas continuaron siendo altos en términos de dólares”.

El conglomerado industrial Alfa destacó que un incremento sustancial en la tasa de inflación mexicana podría afectar de manera adversa el poder adquisitivo de los consumidores y, por consiguiente, a la demanda de los productos, así como incrementando algunos de los costos, lo que podría afectar de manera adversa el negocio, la situación financiera, los resultados de operación y las perspectivas de la compañía.

Por su parte, Gruma destacó que sus costos de ventas aumentaron debido al incremento de los precios del maíz, lo que afectó la rentabilidad. En México los costos de ventas aumentaron 10% debido a los precios del maíz, lo que perjudicó la rentabilidad, además las alzas en los precios de las materias primas y suministros de empaque, y mayores costos laborales. 

“El aumento en el costo de ventas crea problemas para la empresa, que ya no tiene como motor el almacenamiento pandémico y las ventas de servicios de alimentos con márgenes más bajos se convierten en una parte mayor de la mezcla de ventas a medida que los restaurantes reabren”, dijo Benjamin M. Theurer, analista de Barclays.

Grupo Carso, en su informe trimestral, comentó que la compañía podría verse afectada desfavorablemente por los diversos efectos que ocasiona la inflación. Mientras que Walmex destacó que un incremento significativo en las tasa de inflación puede repercutir en forma directa en el poder adquisitivo de los clientes y en la demanda de los productos y servicios, así como empleo y salario.

Coca Cola Femsa, principal embotelladora en México de la firma, dijo que el aumento en el precio de las materias primas aumentaría el costo de ventas y podría tener un efecto negativo sobre el negocio, condición financiera, resultados de operaciones y proyecciones.

La operadora de restaurantes Alsea también consideró como un riesgo financiero el incremento generalizado y sostenido de los precios en México por los incrementos en los costos de materias primas y otros costos de operación, así como problemas en la cadena de suministros que podrían afectar los resultados de operación.

“Aun cuando tomamos medidas para anticipar cambios en los costos de ciertas materias primas que utilizamos en la elaboración de nuestros productos, cualquier incremento en el costo de los ingredientes de nuestros productos que no puedan ser trasladados a los consumidores podría afectar los resultados de operación”, comunicó la empresa en su reporte trimestral.

Amin Vera, subdirector de análisis económico de Black Wallstreet Capital comentó que “la inflación es un factor que está para quedarse, además de que es especialmente preocupante que Banco de México aumentó la tasa de interés y aún así la inflación está alta, ya que debió tener un efecto más directo”.

“No hay empresa a la que le vaya bien en un ambiente de presiones inflacionarias, una persona puede reconfigurar sus decisiones de consumo y gasto, pero las empresas no pueden hacer un cambio inmediato porque tienen periodos de planificación mucho más largos”, agregó Vera.

De hecho, los inversionistas están más preocupados por las crecientes tasas de la inflación y consideran que podría acelerarse los próximos 12 meses, por lo que empiezan a ajustar sus carteras de inversión, buscando mayor exposición a acciones y activos reales.

Así lo dejo ver la última encuesta trimestral realizada por UBS, en donde se evidenció que un 73% de inversionistas mexicanos espera que la inflación siga aumentando a una tasa similar o mayor a la actual, la cual se ubicó en un 5.88% al cierre de junio del 2021.

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