Scottish Power, filial británica de Iberdrola, ha puesto fin a las 3 de la tarde hora británica a la actividad de la planta de carbón de Longannet. Con 2.400 megavatios de potencia, esta central era la mayor del grupo español en todo el mundo, y abastecía cada año de electricidad a unos dos millones de hogares británicos.

Iberdrola, que provisionó 230 millones de euros en las cuentas de 2015 para afrontar los gastos de cierre de Longannet, atribuye su clausura a las tasas que gravan las emisiones de CO2 de las plantas de carbón en Reino Unido y a los elevados costes de transporte de la electricidad desde Escocia hacia los grandes centros de consumo del país.

En sus 46 años de vida, cada uno de los grupos de turbinas de Longannet ha producido electricidad durante más de 200.000 horas, quemando 177 millones de toneladas de carbón en total.

Según un comunicado de Scottish Power, "incluso durante el último invierno, Longannet ha sido esencial para cubrir las necesidades eléctricas de Escocia y de media produjo suficiente electricidad para suministrar más del 25% de los hogares de la región".

La desconexión de esta planta, junto a la de otras centrales de compañías como SSE, RWE y Centrica, ha abierto un fuerte debate en Reino Unido sobre la garantía de suministro del país. Según cálculos de los analistas de Barclays, la capacidad de generación eléctrica en el país podría quedarse por debajo de la demanda máxima en el próximo invierno.

Incentivos a la construcción de nuevas plantas

El Gobierno británico está tratando de solucionar ese desequilibrio incentivando la construcción de nuevas plantas de gas, renovables y nucleares, además de ampliar las conexiones eléctricas internacionales del país. Pero las instalaciones que entrarán en funcionamiento durante este año no compensarán la pérdida de Longannet.

El operador de la red podría verse obligado el próximo invierno, como sucedió en noviembre de 2015, a pedir a los grandes clientes industriales que limiten su actividad en los días con más consumo.

Iberdrola, por su parte, prevé invertir unos 1.300 millones de libras (1.650 millones de euros) anuales hasta 2020 en Reino Unido, especialmente en parque eólicos y en una conexión submarina para llevar energía renovable desde Escocia hasta el este de Inglaterra.

En la planta de Longannet trabajaban 236 personas, de las que 45 personas seguirán hasta diciembre en los trabajos de desmantelamiento. Scottish Power está analizando los posibles planes de futuro para el emplazamiento.

fondos@eleconomista.com.mx