La Reserva Federal de Estados Unidos debería subir las tasas de interés de forma lenta, incluso pese a que es probable que las políticas fiscales del presidente Donald Trump ayuden a impulsar el crecimiento económico más allá de niveles sostenibles, dijo este viernes el presidente de la Fed en Chicago, Charles Evans.

"Una política apropiada requiere de un ritmo lento de normalización para dar a la economía real un margen adecuado de crecimiento para soportar los impactos bajistas", dijo Evans en declaraciones preparadas para ser pronunciadas en un discurso en el Prairie State College de Olympia Fields, al sur de Chicago.

"Estoy a favor de adoptar un camino gradual en el ajuste de la tasa de fondos para que vuelva a su nivel en el largo plazo", declaró.

La Fed subió las tasas en diciembre por segunda vez desde la crisis financiera y esta semana las mantuvo estables para dar a los mercados laborales y a la inflación la posibilidad de fortalecerse más.

La mayoría de funcionarios de la Fed espera tres alzas de tasas este año, un ritmo mucho más rápido que en 2016 y 2015, pero más lento que en ciclos previos de subidas. Evans, que tiene derecho de voto este año en las reuniones de política de la Fed, no especificó su número preferido de subidas de tipos para este año en su discurso preparado, aunque hace pocas semanas dijo que tres no sería "improbable".

Evans indicó que espera que la economía crezca a un ritmo de entre un 2 y un 2.5% anual en el próximo par de años, por encima de su ritmo sostenido a largo plazo del 1.75 por ciento. Asimismo, aseguró que elevó su estimación de crecimiento por la expectativa de rebajas impositivas y otros estímulos bajo el Gobierno de Trump y el nuevo Congreso.

El desempleo caerá al 4.25% en los dos próximos años, predijo, bien por debajo de su tasa sostenible a largo plazo del 4.7%, y esto ayudará a impulsar la inflación -cercana al 1.7% en la actualidad- hacia el objetivo de la Fed del 2% para 2019.

Asimismo, advirtió de que si la economía es impulsada a crecer al 4% durante más de dos años sin que se implementen reformas estructurales que aumenten la productividad y la fuerza laboral, las presiones inflacionarias crecerán y acabarán obligando a la Fed a endurecer las condiciones financieras.

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