Recientemente, la Comisión de Cambios (CC) dio a conocer un ajuste al mecanismo de subastas que se había venido realizando toda vez que la predictibilidad del mismo le había restado eficiencia. De esta forma, las subastas diarias a precio mínimo por 400 millones de dólares, y que en principio tendrían vigencia hasta el 31 de marzo, se suspendieron a partir del 17 de febrero

En el mismo comunicado se establece: Hacia adelante, la Comisión de Cambios no descarta la posibilidad de intervenir discrecionalmente en el mercado cambiario en caso de que se presenten condiciones excepcionales en el mismo. De esta manera, junto con el resto de las medidas anunciadas se refuerza el mensaje de que el anclaje del valor de la moneda nacional continuará procurándose mediante la preservación de fundamentos económicos sólidos .

Con este anuncio, el tipo de cambio registró una fuerte apreciación de niveles cercanos a 20 pesos por dólar a 17.85 pesos por dólar en la actualidad, lo que implica que el peso se ha fortalecido casi 11% frente al dólar. La mayor solidez del peso viene aparejada de un incremento en el precio del petróleo, pero claramente la posibilidad de que la CC pueda intervenir discrecionalmente en el mercado cambiario hace muy riesgoso apostar en contra del peso.

Una situación parecida se presentó en el 2009, cuando el peso alcanzó niveles que no eran consistentes con los fundamentos de la economía. Si bien en término generales las monedas de los países emergentes se depreciaron durante los primeros dos meses del 2009, se registraron casos de monedas que sufrieron menos o incluso se fortalecieron frente al dólar, mientras que el peso mexicano se depreciaba significativamente.

Lo anterior dejaba entrever la existencia de operaciones desordenadas o especulativas en el mercado cambiario que presionaban al peso mexicano y que lo llevaron a niveles de 15.5 pesos por dólar en un contexto en el que los fundamentos macroeconómicos se mantenían firmes.

En esta sombría espiral cambiaria, el peso registró una depreciación de 58% de agosto del 2008 a marzo del 2009. En este mismo periodo, la inflación en México fue de 6.2%, por lo que el peso observó una depreciación de 48% en términos reales, fenómeno que no tenía ninguna justificación desde el punto de vista de la solidez de los indicadores macro.

La comparación de lo que sucedió en el 2009 con lo acontecido en 1995 permite ver claramente lo irracional de los niveles alcanzados por el tipo de cambio en el primer bimestre del 2009. En 1995, la depreciación fue de 120% y la inflación de 52%, de manera tal que la devaluación en términos reales fue de 45 por ciento.

Así, la depreciación en términos reales del peso cuando se ubicó en 15.5 pesos por dólar fue superior a la de 1995, lo que exhibía un movimiento altamente irracional del peso si se considera que desde el punto de vista fundamental la economía mexicana en los primeros meses del 2009 se encontraba en una condición de mayor firmeza que 14 años antes.

Entendiendo que los esquemas cambiarios eran diferentes en 1994, cuando se tenía un régimen de tipo de cambio administrado, y en el 2009, cuando ya el esquema era de libre flotación, vale la pena considerar que en 1994 se registró un déficit en cuenta corriente como proporción del PIB cercano a 7%, mientras que en el 2008 fue de tan sólo 2 por ciento. En el mismo sentido, las reservas internacionales cayeron 30 mmd en 1994, para ubicarse al cierre del año en 5.8 mmd, mientras que en el 2008 el patrimonio en dólares del país fue superior a 80 mmd.

A finales del 2015 y principios del 2016, se presentó una situación similar en el sentido de que los niveles alcanzados por la cotización del peso frente al dólar eran irracionales y, por lo tanto, existía y existe, un gran potencial de apreciación, no sólo por los aún elevados niveles de las reservas internacionales y la Línea de Crédito Flexible del FMI sino por la firme disposición de las autoridades financieras para utilizarlas, sin previo aviso, en caso de ser necesario.

Es cierto que todavía existen en el contexto internacional elementos de incertidumbre que seguramente inyectarán volatilidad en el mercado cambiario, pero claramente apostar en contra del peso me parece muy riesgo en virtud de que la CC puede inyectar una gran cantidad de dólares de manera sorpresiva y porque claramente la economía mexicana se encuentra en una mejor situación que otros países emergentes, como Brasil y Rusia, que ante un incremento en la aversión al riesgo son susceptibles de registrar una profunda salida de capitales.

Habrá que ser muy cautos antes de instrumentar una estrategia larga en dólares, ya que la probabilidad de registrar pérdidas es muy alta. La acción coordinada entre el Banco de México y la Secretaría de Hacienda muestra una gran disposición por preservar la estabilidad económica y esto abona a la idea de una trayectoria de mayor fortaleza del peso.

*Manuel Guzmán es director de Asset Management en Grupo Financiero Monex.

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