El 2013 se registró como un periodo de contracción para el capital privado en países emergentes, entre los que se encuentran los de América Latina, tanto en las actividades de inversión como de levantamiento de recursos, informó la Asociación de Capital Privado para Países Emergentes (EMPEA, por su sigla en inglés).

Al dar a conocer el cierre anual, EMPEA informó que las actividades de inversión alcanzaron un total de 24 mil millones de dólares, monto que significó una contracción del 7% respecto al 2012; en tanto, el levantamiento de capital se ubicó en 36 mil millones de dólares, un 19% inferior.

En materia de negociaciones, durante 2013 se registraron 883 en inversiones realizadas, mientras que en levantamiento de capital fue de 150 fondos obteniendo recursos, que a decir de EMPEA se mantiene en el nivel del 2012, aunque en el monto se experimenta diferencia.

El levantamiento de recursos en el capital privado mantiene un patrón cíclico y aún nos encontramos la fase de recesión del ciclo , comentó Robert van Zwieten, presidente y director general de EMPEA. El capital de riesgo se mantiene como la forma de aprovechar las oportunidades de inversión en el mercado, éstas se tendrán que adaptar a las nuevas realidades económicas .

En la perspectiva de Robert van Zwieten la situación de depreciación que enfrentan los mercados emergentes es una oportunidad para generar inversiones por parte de los gestores de capital y explorar nuevos sectores.

En estas condiciones, EMPEA identificó 10 elementos que resultaron favorables, uno de ellos que está relacionado con México, en donde se alcanzó el máximo en los últimos cinco años, aunque no se revela el monto. Parte de esta situación se logró por la operación de Axis Capital con Oro Negro que considero 200 millones de dólares por la adquisición.

Aunado a lo anterior, EMPEA destacó la diversificación que se logró en los distintos sectores en donde se invirtió en los emergentes, donde el Venture Capital participó con el 43% de las negociaciones registradas.

didier.ramirez@eleconomista.mx