Temas externos y la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco de México han sido los principales pilares detrás de la apreciación que tiene el peso este año, según analistas.

“En particular, le beneficia el alto diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, así como los recientes recortes de tasas de interés por parte de la Fed”, de acuerdo con un reporte de CIBanco.

Los estrategas señalan que, entre los factores internos, dudas sobre el pago de la deuda pública o privada o afectaciones a la inversión externa se traducen en salida de capitales y con ello en movimientos del tipo de cambio.

“Así, le ha favorecido este año la estabilidad fiscal mantenida por el gobierno (superávit primario y disminución de la deuda pública como porcentaje del PIB), así como un déficit en la cuenta corriente razonable”, comentaron en su análisis.

Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, explicó que la postura restrictiva del banco central mexicano ha evitado que se reflejen flujos de capitales negativos en la cuenta financiera, en tanto que el superávit comercial permite que fluyan divisas extranjeras al país.

Siller comentó que en el primer trimestre del año el tipo de cambio estuvo presionado tras los recortes de la calificadora Fitch Ratings en dos escalones a la calificación crediticia de Pemex, así como por temores a un ajuste igual en la de México.  

NAIM, fuerte descalabro

Por su parte, estrategas de CIBanco también destacaron que tras la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) a finales del 2018, la paridad cambiaria sufrió un fuerte ajuste, lo que provoca que la base de comparación con el tipo de cambio a diciembre del año pasado sea muy alta.

“Previo a la toma de protesta del presidente López Obrador, decisiones como la cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto de Texcoco (se anunció a finales de octubre) y dudas sobre sus políticas públicas (incluido su plan de manejo de Pemex) presionaron al peso mexicano por arriba de 20 (pesos por dólar).

Esto es en gran medida lo que explica que estadísticamente la moneda ahora registre una apreciación, ya que la comparación se hace contra un valor alto, a diferencia de otras monedas en el mundo”, refirieron.

Así, ahondaron en que si se hiciera el comparativo respecto a previo al anuncio de la consulta popular que se hizo para cancelar la construcción del nuevo aeropuerto, cuando la moneda cotizaba a un nivel inferior de 19 pesos por billete verde, el resultado en el tipo de cambio sería diferente, con una depreciación cercana a 4% para la moneda mexicana.

Entre marzo y abril de este año, el tipo de cambio se ubicó por debajo de 19 pesos por dólar ante noticias de posibles negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, que beneficiaron a las monedas de países emergentes; no obstante, al no materializarse un acuerdo, el peso mexicano se depreció en mayo a un nivel de entre 19 y 19.20 pesos, explicó Siller.

La directora indicó que en agosto el tipo de cambio siguió su tendencia alcista, hacia el máximo del año en 20.2580 pesos por dólar el 29 de agosto. Posteriormente, el Banco de México realizó su primer ajuste a la baja en el costo del crédito, y en septiembre, el tipo de cambio descendió hacia 19 pesos por dólar.

“La apreciación del peso estuvo respaldada por el tono restrictivo de la política monetaria del Banco de México”, señaló la especialista. Dijo que hacia noviembre, otra vez la moneda se presionó debido a confrontaciones sociales y políticas en diversos países de América Latina, lo que mermó el apetito por activos de países emergentes de la región.

En diciembre, el peso se benefició por el entendimiento de modificaciones del T-MEC y el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China en Fase 1, expuso la especialista.

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