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Calidad y café en México
Opinión económicaComo ha sucedido en otros años y como la historia lo ha registrado, son los granos de café de Veracruz, Chiapas y Oaxaca los que se ubicaron en los primeros lugares, aunque también se hicieron presentes granos de Guerrero y Puebla.
Hace unas semanas, se realizó en Huatulco la última parte de la competencia de la calidad del café, en la que se reconocieron a los lotes del grano de mejores atributos en el país inscritos al certamen. Como ha sucedido en otros años y como la historia lo ha registrado, son los granos de café de Veracruz, Chiapas y Oaxaca los que se ubicaron en los primeros lugares, aunque también se hicieron presentes granos de Guerrero y Puebla.
La evaluación, la realizan expertos catadores internacionales, quienes evalúan diferentes aspectos de los granos. Específicamente, la prueba en taza, sus diferentes orígenes, los distintos procesos de transformación y el cuidado de cada productor le dan a cada lote ciertas particularidades, que los expertos entrenados para distinguir estos procesos valoran, dando un puntaje.
Ésta fue la segunda edición del concurso en México y los resultados no difieren del resto de calidades encontradas en otros países como Guatemala, Colombia, Costa Rica y El Salvador, pero sí en menor posición (al menos el primer lugar) respecto de Brasil, Guatemala, Bolivia y Honduras; todos ellos, excepto Brasil, que es el líder mundial en volumen de producción del grano, y Colombia, que es el segundo productor mundial en América, países de producción pequeña, tal cual su superficie nacional.
Sin embargo, el prestigio que puede dar una competencia de este calibre es en realidad de alcance limitado para la cafeticultura de un país como México, tan extendida geográficamente y con tantos problemas en sus estructuras organizativas. El casi medio millón de productores nacionales de café, a lo largo de 15 entidades productoras y más de 450 municipios, hace del sector cafetalero nacional un mosaico de experiencias, historias, culturas y conocimientos diferentes, que difícilmente pueden acotarse a 30 concursantes en una competencia internacional que posteriormente permita, por subasta, ofrecer sus granos a comercializadores principalmente japoneses, británicos y estadounidenses a precios muchas veces sorprendentes y excesivamente altos conforme a lo que recibe la gran mayoría de productores por sus granos.
Después de organizar este tipo de eventos, ¿qué lecciones y acciones impulsa al sector cafetalero mexicano? ¿Es que deben prepararse para la siguiente edición del concurso y conforme todos lo hagan incrementarán la calidad del café mexicano en su conjunto? ¿Qué estrategia nacional se está tomando para que ello suceda? Me queda en la mente una reflexión sobre el café de Colombia y la llegada de Juan Valdez a México para intentar responder a estas preguntas, pero será en la próxima edición.?
*Pablo Pérez Akaki es profesor del posgrado en Economía en la FES Acatlán, UNAM .