El bono verde es similar a un instrumento común: se paga el capital, más una tasa de interés; sin embargo, la diferencia es que el compromiso es que se inviertan los recursos en proyectos verdes.

Se busca que los recursos de los inversionistas que generan una conciencia ecológica y dan buenos resultados a los accionistas se destinen a proyectos de energías renovables, eficiencia energética, transporte, vivienda sustentable, entre otros, destacó Julia Romero, directora comercial de México2, la plataforma mexicana de carbono.

La BMV buscará que bancos oferten esos bonos verdes a los inversionistas, ya que ya es un factor de competitividad a nivel mundial y las empresas que no tengan inversiones sustentables se están quedando atrás, agregó la experta.

Bono de carbono o bono verde

El bono de carbono es un certificado de emisión de reducción de emisiones. Las empresas contaminantes adquieren los bonos de carbono para compensar la afectación que hacen al medio ambiente.

Existen empresas que tienen proyectos ecológicos que son avalados por organismos internacionales, como las Naciones Unidas.

Al ser aceptados sus proyectos, las compañías que a través de energías limpias dejan de contaminar, venden bonos de carbono que pueden costar entre 3 y 8 dólares la tonelada.

Por citar un ejemplo, empresas como Aeroméxico, Volaris, Banorte adquieren los bonos de carbono por la contaminación que generan y compensan con proyectos verdes la afectación.

México2, que depende de la BMV, es el intermediario entre las empresas que ofrecen sus proyectos verdes y las que adquieren los bonos de carbono.

De acuerdo con el Registro Nacional de Emisiones de la Semarnat, en el país se generan más de 25,000 toneladas, a través de 3,000 empresas.

[email protected]