Amper es uno de los valores más calientes de la Bolsa española. En los últimos meses, la cotización ha registrado fuertes movimientos siempre de dentro de una línea alcista que a mediados del mes de marzo llevó la cotización hasta los 0.35 euros, el nivel más alto del año.

Pero en las dos últimas sesiones la acción del grupo ha batido todos los registros. El martes, la acción sufrió la mayor caída del año. Perdió un 23.38% con un fuerte volumen de negocio de casi 120 millones de acciones, cerca de 15% del capital.

Fue la culminación a cinco días consecutivos de números rojos que llevaron la cotización hasta los 0.21 euros y que borraron de un plumazo todas las ganancias acumuladas por Amper en 2017, que alcanzaron un máximo del 60 por ciento.

Pero este miércoles la acción ha reaccionado casi con la misma violencia y ha subido un 18.78% hasta los 0.25 euros también con la contratación disparada. Se trata de la mayor subida del año. Fuentes del mercado aseguran que no hay movimientos de fondo que justifiquen ni la potencia de los movimientos ni el cambio de tendencia radical de la cotización, que vuelve a las ganancias en 2017 con una subida del 13 por ciento.

"Amper viene de hacer unos años extraordinarios en Bolsa (al cierre del año 2014 su capitalización bursátil era de apenas 15 millones de euros y ahora supera los 200 millones) y de una fuerte subida también en 2017. Se ha producido una realización de beneficios muy brusca.

El valor sufre de lo que se denomina como mal de altura", señalan las mismas fuentes, que recomiendan estar fue de un valor controlado por los 'traders' que buscan sacar tajada a muy corto plazo.

En el primer tercio del mes de marzo, con la cotización en plena subida libre hasta los 0.30 euros por acción, el dinero entraba a toda velocidad en la compañía. En apenas nueve sesiones, cambió de manos el 50% de las acciones, lo que provocó numerosos rumores sobre la posibilidad de una operación corporativa en Amper.

Unos rumores que reaparecen ahora, después de un movimiento inusual tanto de la cotización como del capital en un momento en el que los inversionistas bajistas (que apuestan por una caída de Amper en Bolsa) han subido sus posiciones cortas hasta máximos históricos del 1.35% del capital.

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