La cotización de Abengoa gira drásticamente al alza una vez descontada la dilución del 95% que suponía la entrada de dinero nuevo en su capital.

En las cinco jornadas anteriores las acciones clase A de Abengoa se desplomaron un 93%, y las B un 90%, en línea con este 95% de dilución. Este ajuste deparó golpes como el 80% registrado el pasado viernes.

El inicio de cotización de las nuevas acciones procedentes de su reestructuración no sólo pone freno a las caídas en Abengoa. Sus títulos responden con subidas que superan incluso los dobles dígitos.

El resultado de estos avances y, sobre todo, del inicio de cotización de las nuevas acciones multiplican su capitalización bursátil hasta acercarse por momentos al nivel de los 600 millones de euros. Las acciones clase B acaparan el grueso del capital, con cerca del 80% del importe de la capitalización.

La entrada de dinero nuevo afianzaba el plan de viabilidad diseñado para salvar el concurso de acreedores, pero implicaba la emisión de una avalancha de acciones. En concreto, 1,577 millones de nuevas acciones clase A, y de 16,316 millones de acciones clase B.

La propia compañía cifraba en un 95% la dilución que suponía esta ampliación "para los accionistas preexistentes".

Con la nueva estructura del capital de Abengoa, los accionistas preexistentes pasan a controlar un 5%, frente al 100% anterior. Los bonistas y los hedge funds toman el 50% de la empresa, los bancos acreedores el 40%, y los avalistas el 5% restante.

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