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¿Qué impacto tiene el mal uso del entorno digital en el desarrollo cognitivo de los adolescentes?
La inmadurez de la corteza prefrontal tiene un impacto directo y significativo en la manera en que los adolescentes navegan el mundo digital.

La corteza prefrontal del cerebro ubicada detrás de la frente nos ayuda a gestionar el pensamiento, las emociones y el comportamiento, estas son habilidades que utilizamos para planificar, tomar decisiones, resolver problemas, mantener la concentración y adaptarnos a nuevas situaciones.
Esta parte del cerebro es la última en desarrollarse completamente, normalmente hasta los 25 años, de tal manera que los impulsos e información que recibe en esta etapa de la vida tiene un mayor impacto.
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En el marco del Foro Juventud y Bienestar Digital organizado por la Fundación José Antonio Llorente, especialistas coincidieron en que el desarrollo cognitivo de los adolescentes puede verse afectado ante un incorrecto e irresponsable uso de las redes sociales y la tecnología, principalmente porque este grupo se encuentra en una etapa crítica de construcción de identidad y maduración cerebral.
En su participación, Tania Jiménez, directora general de Concieo, consideró que para tener una relación más saludable con la tecnología es necesario empezar con darle un uso más regulado, consciente y responsable.
Asimismo, Ana de Saracho, fundadora de Syner Tics, coincide en que no se trata de pelear contra la tecnología sino de enseñar a los jóvenes a darle un uso correcto sobre todo a una edad en la su corteza prefrontal aún está madurando, y que cuenten con un apoyo hasta que sean capaces de gestionar la tecnología de manera autónoma y segura.
De acuerdo con las especialistas entre los principales impactos que tiene el mal uso de tecnologías y redes sociales está:
• Inmadurez de la corteza prefrontal: Esta área del cerebro, responsable del buen juicio, las decisiones acertadas y el razonamiento, no termina de desarrollarse hasta los 25 años. Por ello, los adolescentes son más vulnerables a las dinámicas de las redes sociales, ya que aún no cuentan con la estructura biológica completa para gestionar correctamente ciertos impulsos.
• Fragmentación de la atención: El uso constante de estas plataformas está cambiando los procesos cognitivos, dificultando la atención profunda. Al recibir información de forma directa sin necesidad de realizar un esfuerzo de búsqueda o investigación, los procesos cerebrales se simplifican, lo que debilita la capacidad de centrar la atención de manera prolongada.
• Búsqueda de recompensa inmediata: La estructura de las redes sociales fomenta una necesidad de gratificación instantánea (likes, scrolls), lo cual se alinea con la impulsividad propia de la adolescencia y dificulta el desarrollo de habilidades como la tolerancia a la frustración y la perseverancia en proyectos a largo plazo.
• Alteración del aprendizaje por falta de sueño: Muchos jóvenes en México pasan entre 8 y 9 horas frente a las pantallas, lo que supera el tiempo que dedican al estudio o al sueño. Dormir poco debido al uso de redes hasta altas horas de la madrugada afecta directamente sus capacidades de aprendizaje, sus funciones cognitivas y su estabilidad emocional.
• Distorsión de la realidad: El cerebro inconsciente no distingue con facilidad lo real de lo falso (como cuerpos o vidas perfectas creadas con filtros e IA). Esto genera una comparativa constante que puede derivar en ansiedad y baja autoestima, afectando la salud mental y el desarrollo socioemocional.
• Pérdida de habilidades del mundo presencial: El entorno digital puede limitar el desarrollo de habilidades necesarias para el mundo físico, como la paciencia y la gestión emocional, ya que los adolescentes se acostumbran a un entorno donde todo es inmediato y los errores parecen no tener lugar.
La creadora de contenido, Isabella de la Torre, enfatizó en la importancia del uso consciente e informado la tecnología y las redes sociales, además subrayó la responsabilidad de fomentar un uso saludable es compartida entre gobiernos, empresas y familias, rechazando la simple prohibición en favor de la educación.
“Podemos sacarle muchísimo provecho y exprimir muchas cosas buenas, pero siempre desde la conciencia y esto es muy importante porque cuando no ponemos atención en que lo que estamos consumiendo, qué es lo que estamos viendo, no siempre tomamos las mejores decisiones”.
Finalmente, destacaron la necesidad de ofrecer alternativas atractivas fuera de las pantallas y de dotar a la juventud de herramientas críticas para navegar la era digital con ética y seguridad.
Plan de acción
De acuerdo con las expertas, un plan de acción para padres ayuda a mitigar los riesgos digitales al transformar la relación entre el adolescente y la tecnología de una dinámica puramente prohibitiva a una de acompañamiento y resiliencia.
• Establecimiento de límites basados en el vínculo: No se trata solo de imponer reglas, sino de desarrollar una relación de confianza y comunicación para que los límites funcionen realmente. Sin este vínculo, las restricciones pueden llevar a que los jóvenes actúen a escondidas.
• Oferta de un mundo análogo atractivo: El plan debe incluir la creación de espacios y actividades en el mundo físico que resulten interesantes para el joven, facilitando que decida salir voluntariamente del entorno digital.
• Entrenamiento en autorregulación: En lugar de solo alejar al joven de la pantalla, se busca enseñarle habilidades de afrontamiento y gestión emocional. Esto fortalece su autoestima y le permite tomar mejores decisiones por sí mismo.
• Prevención de consecuencias legales: El acompañamiento parental es clave para informar sobre los riesgos y delitos digitales (como los relacionados con la Ley Olimpia), ya que muchos adolescentes cometen faltas graves por simple desconocimiento de que sus actos en internet tienen consecuencias legales reales.
• Autoconciencia del modelo adulto: Un plan efectivo requiere que los padres cuestionen su propio uso de la tecnología (como la velocidad con la que responden mensajes) y cuiden su salud mental para tener el "espacio emocional" necesario para atender a sus hijos.
• Guía en el uso de nuevas herramientas: Permite que los padres orienten el uso de tecnologías como la inteligencia artificial, enseñando a los jóvenes a verlas como asistentes éticos y no como herramientas para "hacer trampa" o como único soporte emocional



