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Trump critica fiesta de Bad Bunny en el Super Bowl: es "una afrenta a la grandeza de Estados Unidos"
Trump, quien declinó ir a la popular final de la Liga de fútbol americano, escribió en su Truth Social inmediatamente después de la presentación del reguetonero puertorriqueño que "nadie comprendió lo que este tipo está diciendo".

Foto: AFP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra la fiesta boricua que montó este domingo Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl en California calificándola en redes sociales como "un afrenta a la grandeza de Estados Unidos".
Trump, quien declinó ir a la popular final de la Liga de fútbol americano, escribió en su Truth Social inmediatamente después de la presentación del reguetonero puertorriqueño que "nadie comprendió lo que este tipo está diciendo".

Foto: Captura de pantalla
"El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia. No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad o excelencia. Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo y el baile es asqueroso, especialmente para los niños pequeños que están viendo desde todo EE. UU. y alrededor del mundo. Este “show” es solo una “bofetada en la cara” para nuestro país, que está estableciendo nuevos estándares y récords todos los días, ¡incluyendo el mejor mercado bursátil y los mejores planes 401(k) de la historia! No hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo y verán, recibirá grandes críticas de los medios de noticias falsas, porque no tienen ni idea de lo que está pasando en el MUNDO REAL. Y, por cierto, la NFL debería reemplazar de inmediato su ridícula nueva regla de patada inicial. ¡HAGAMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE OTRA VEZ! Presidente DONALD J. TRUMP", se lee en el mensaje íntegro del mandatario estadounidense.
Bad Bunny le mete sazón, batería y reguetón al Super Bowl
El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny prendió una fiesta latina en su muy esperada presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de la liga de football americano este domingo en Santa Clara, California.
Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias hasta una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Donald Trump, que consideró su actuación "una afrenta a la grandeza de Estados Unidos".
El Conejo Malo arrancó su show con su éxito "Tití me preguntó" y alborotó con un popurrí de sus éxitos "Yo perreo sola" y "Voy a llevarte pa PR" al estadio Levi's, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, al más puro estilo y sabor latinos.
Vestido de blanco, con una camiseta estilo football americano con el número 64 y OCASIO (el apellido de su mamá) en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, con el propósito de recordarle a la audiencia que estaba escuchando "música de los barrios y los caseríos".
Mientras recitaba y danzaba, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de "DeBÍ TiRAR MáS FOToS".
Lady Gaga y Ricky Martin entran en acción
Siguió con versiones cortas de "EoO" y "Mónaco", que intercaló con un mensaje empoderador al público: "Mi nombre es Benito, y si hoy estoy en el Super Bowl 60 es porque nunca deje de creer en mí, y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas".
Acto seguido, emergió como gran sorpresa la estrella pop estadounidense Lady Gaga, con un vestido azul claro, cantando una versión tropical de su éxito "Die with a Smile", para dar paso a "Un baile inolvidable" y "Nueva".
El momento político de la presentación vino de la mano de otro puertorriqueño, Ricky Martin, quien entonó "Lo que le pasó a Hawái", considerado un himno independentista de Puerto Rico, seguida de "El apagón", una canción de resistencia de la llamada isla del encanto, que protesta contra los constantes cortes de electricidad, y para la cual Bad Bunny se encaramó en postes eléctricos.
Tras entonar su agitado "Café con Ron", el Conejo Malo enumeró a todos los países de sur y norte del continente americano, para luego lanzar un balón inscrito con "Juntos somos América" y despedirse con "DTMF", el éxito que da título a su más reciente álbum.
Al fondo del estadio, donde los New England Patriots y los Seattle Seahawks luchan por la corona de la NFL, la leyenda "Lo único mas poderoso que el odio es el amor".
Reivindicación
Benito, quien ya había saboreado el Super Bowl como artista invitado junto a Shakira y Jennifer López en 2020, llegó al evento cumbre del deporte estadounidense tras conquistar hace una semana un histórico Grammy al Álbum del año por su aclamado "DeBÍ TiRAR MáS FOToS", el primer trabajo en español en llevarse ese gramófono.
La presentación, vista por más de 120 millones de espectadores, generó mucha expectativa tanto entre los críticos como en los fans del reguetonero que, con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, ha sido proclamado por la plataforma como el más reproducido en cuatro años, superando a titanes con legiones de seguidores como Taylor Swift.
De un lado están quienes cuestionaron la elección de un artista que solo canta en español en momentos en que Estados Unidos es territorio de una arremetida antinmigración, impulsada por su presidente Donald Trump, que ha hecho de la comunidad latina un blanco.
Del otro, los latinos que, reguetoneros o no, abrazaron como una reivindicación al puertorriqueño de 31 años, quien ha conquistado el mundo manteniéndose fiel a sus raíces y a su idioma, y cuyo más reciente trabajo musical es una oda musical y temática a su Puerto Rico natal.
Sin gira en Estados Unidos
Nacido en Vega Baja, Bad Bunny es hijo de un camionero y una maestra. De un coro infantil, Benito saltó a componer en su computadora canciones que se volvieron virales en la plataforma Soundcloud y lo pusieron en la mira de los cazatalentos.
Trabajaba empacando compras en un supermercado cuando recibió la primera llamada de un disquera. Desde entonces, el músico inició una racha que parece imparable.
Su parada en el Super Bowl es una pausa en su gira internacional, que no contempla fechas en Estados Unidos por temor a que sus conciertos fuesen blanco de la policía migratoria.
El tour fue antecedido por una taquillera residencia de tres meses en Puerto Rico.



