El fiscal del Vaticano para los casos de abusos sexuales atribuidos a clérigos advirtió el sábado a los culpables que su condena en el infierno será peor que la pena de muerte.

El reverendo Charles Scicluna, un sacerdote maltés que es alto funcionario en la oficina de moralidad de la Santa Sede, condujo un servicio especial de oración en la Basílica de San Pedro. El servicio respondió al deseo de algunos seminaristas en Roma de efectuar una jornada de plegarias para las víctimas del abuso de religiosos y para sanar las heridas de la Iglesia por el escándalo de su ocultamiento de los abusos.

"Realmente sería mejor" que los delitos de los sacerdotes que abusan sexualmente de menores "les causaran la muerte" debido que para ellos "la condena será más terrible" en el infierno, dijo Scicluna, según informó Il Sole 24 Ore.

El Vaticano dijo que no tenía inmediatamente el texto de la meditación que el religioso pronunció durante el servicio de oraciones de dos horas en el que participaron seminaristas y otros estudiantes de religión.

Scicluna ha estado liderando la iniciativa vaticana por librar a la Iglesia de los sacerdotes pedófilos. Muchos grupos de víctimas dicen que el Vaticano debería aceptar responsabilidad por una cultura de secreto y ocultamiento sistemáticos.

Los participantes en la ceremonia oraron "por las víctimas de abusos perpetrados por hombres y mujeres de la Iglesia, para que puedan sanar sus heridas y experimentar una paz verdadera", reportó una agencia noticiosa local. También se ofrecieron oraciones por los clérigos y otros religiosos que cometieron abusos "para que, a la luz del día, puedan enfrentar honestamente las consecuencias de su culpa y abrazar la necesidad de justicia", agregó.

Scicluna, a quien no se pudo contactar inmediatamente para recabar su comentario, comenzó con una meditación del Evangelio de San Marcos que dice que quien daña a un niño haría mejor en atarse una piedra al cuello y arrojarse al mar.

Esta semana, la agencia noticiosa católica Zenit reportó que varios seminaristas decidieron efectuar el servicio de plegarias en respuesta a la carta enérgica del papa Benedicto XVI a los obispos irlandeses en marzo.

En esa carta, Benedicto censuró a los obispos en esa nación predominantemente católica por haber cometido graves errores de juicio sobre los abusos. Pero no culpó a las políticas del Vaticano que mantuvieron los abusos en secreto para no empeorar la situación, ni tampoco castigó a los obispos.

Cualquier escándalo en la Iglesia italiana es particularmente delicado para el Vaticano. El viernes, el titular de la conferencia de obispos de Italia, cardenal Angelo Bagnasco, dijo a sus feligreses que era posible que también se hubiese encubierto abuso sexual de clérigos en Italia, y agregó que los obispos debían seguir las normas del Vaticano para hacer frente a las denuncias de dichos abusos.

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