Beirut. Turquía convocó ayer a sus aliados de la OTAN para consultas sobre el derribo de uno de sus aviones por parte de Siria la semana pasada en el Mediterráneo, en una medida que potencialmente abre por primera vez la puerta a la intervención militar internacional en la crisis de Siria.

Turquía anunció haber invocado el artículo 4 de la carta de la OTAN después de concluir que el avión de combate, un F-4 de fabricación estadounidense, volaba sobre aguas internacionales cuando fue alcanzado por un misil antiaéreo disparado por las fuerzas sirias el pasado viernes.

Las investigaciones del ataque sugirieron que no se trató de un accidente o un error y que Siria estaba plenamente consciente de que derribaba un avión turco cuando el avión fue atacado por al menos dos misiles tierra-aire, manifestaron las autoridades turcas. Entretanto, continúa la búsqueda de los dos pilotos en el Mediterráneo Oriental.

Fue un acto de guerra. Derribaron a un avión en aguas internacionales y eso es inaceptable. Turquía ha enviado una nota diplomática a Siria recordándole a Damasco que bajo la ley internacional, Turquía se reserva el derecho de responder , manifestó el vocero de la cancillería turca Selcuk Unal.

El incidente inflamó las tensiones entre los dos vecinos, ya enfrentados por el levantamiento contra el presidente Bashar al-Assad e incrementó las preocupaciones regionales de que el conflicto armado en Siria podría derramarse más allá de sus fronteras.

El hecho también presentó un dilema para Turquía en un momento en el que un esfuerzo para ayudar al Ejército Libre de Siria se prepara a lo largo de la frontera en colaboración con Arabia Saudita, Qatar y EU.