Labuan. La incesante lluvia dificultaba los trabajos de los equipos de rescate de Indonesia que registran el litoral del estrecho de Sonda azotado el pasado sábado por un tsunami, cuyo último balance de víctimas aumentó y hay al menos 429 muertos y 154 desaparecidos.

El vocero de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho, dijo en rueda de prensa que también se registran más de 1,500 heridos.

Centenares de hogares humildes quedaron reducidos a un amasijo de escombros, mientras los edificios construidos con mejores materiales soportaron en su mayoría el envite de las aguas.

Seguían saliendo gruesas nubes de cenizas desde Anak Krakatoa, isla volcánica donde el sábado el colapso de un cráter por la marea alta generó un maremoto que golpeó las áreas costeras a ambos lados del estrecho de Sonda, entre las islas de Sumatra y Java.

Transcurrieron 24 minutos desde el desprendimiento de tierra hasta que las olas golpearan la tierra, y no hubo una alerta temprana para aquellos que viven en la costa.

Los rescatistas hacían llegar las ayudas principalmente por carretera. Dos barcos del gobierno abastecen a varias islas cercanas a las costas de Sumatra, donde los habitantes están atrapados.

Socorristas con excavadoras y otros equipos tratan de retirar los escombros y algunos rescatistas trabajan sin herramientas.

“Muchos niños están enfermos, tienen fiebre, dolor de cabeza y no tienen suficiente agua”, explicó Rizal Alimin, un médico de la ONG Aksi Cepat Tanggap, en una escuela transformada en refugio improvisado.

Más de 16,000 personas han sido trasladadas a campamentos temporales en lugares elevados ante la amenaza de que una nueva explosión del volcán provoque un segundo maremoto.