El presidente estadounidense, Donald Trump, promulgó este miércoles una ley para apoyar a los manifestantes prodemocracia en Hong Kong, una decisión que irritará probablemente a Pekín en momentos en que Washington buscaba calmar la prolongada guerra comercial con China.

"Hoy he promulgado como ley (...) el acta de 2019 sobre los derechos humanos y la democracia en Hong Kong", escribió Trump en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

El presidente se había mostrado receloso de firmar la ley, pero la resolución fue adoptada días atrás por una amplia mayoría en el Congreso y eso le dejaba poco margen de maniobras.

"He firmado esa resolución por respeto por el presidente Xi (Jinping), China y el pueblo de Hong Kong", explicó Trump en el comunicado, para destacar que esperaba que "los líderes y representantes de China y Hong Kong sepan solucionar de forma amistosa sus diferencias".

El territorio semiautónomo de Hong Kong vive desde hace casi seis meses el mayor movimiento de protestas desde que Reino Unido lo devolvió a soberanía china en 1997.

Trump había mostrado sus dudas ante esa ley que amenaza con suspender el estatuto económico especial concedido por Washington a la excolonia británica.

Pero al tiempo que hizo público esta semana su apoyo a los manifestantes, también recordó sus buenas relaciones con el presidente Xi. Aunque el punto principal en este asunto diplomático está en el efecto que tenga sobre los esfuerzos para asegurar una resolución largamente demorada a la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo, con la aprobación de un complejo y esperado acuerdo comercial.

"Estamos en la fase final de un acuerdo muy importante, creo que se podría decir que es uno de los acuerdos más importantes en materia de comercio", había dicho Trump.

Celebran republicanos y demócratas 

La promulgación suscrita por Trump, que establece el apoyo formal a los manifestantes en Hong Kong, fue celebrada tanto por senadores de su Partido Republicano como por miembros de la oposición demócrata.

Los senadores republicanos Marco Rubio y Jim Risch, con los senadores demócratas Ben Cardin y Bob Menéndez, emitieron una declaración conjunta en la que acogieron con beneplácito la decisión de Trump.

"Estados Unidos ahora tiene herramientas nuevas y significativas para disuadir una mayor influencia e interferencia de Pekín en los asuntos internos de Hong Kong", dijo Rubio.

"Después de las elecciones históricas del pasado fin de semana en Hong Kong, que incluyeron una participación récord, esta nueva ley no podría ser más oportuna para mostrar un fuerte apoyo de Estados Unidos a las libertades" de los habitantes de la isla, acotó.

"Estados Unidos no solo observa, sino que apoya a los manifestantes mientras marchan hacia la autosuficiencia, la democracia y los derechos humanos", expresó por su parte Cardin.

Hace una semana, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, había condenado el proyecto de ley como "una interferencia explícita en los asuntos internos de China" y el martes Pekín convocó al embajador de Estados Unidos para protestar. La cancillería china advirtió a Estados Unidos que "sufrirá todas las consecuencias" si se aprobaba el proyecto de ley.

Las elecciones locales llevadas a cabo el domingo en Hong Kong dieron una amplia victoria al bando prodemocracia frente a Pekín y a la jefa del ejecutivo local, Carrie Lam.

Por otra parte, el Congreso también había aprobado una legislación que prohíbe la venta de gases lacrimógenos, balas de goma y otros equipos utilizados por las fuerzas de seguridad de Hong Kong para sofocar las protestas.

Desde su comienzo, las manifestaciones en el territorio semiautónomo han dado lugar a frecuentes y violentos enfrentamientos entre policías y manifestantes.