Los estadounidenses han estado muchas veces en esta situación, que es difícil ver que las leyes sobre armas cambiarán de manera significativa luego de los tiroteos ocurridos el fin de semana en El Paso, Texas y Dayton, Ohio. Pero algunos factores se unieron durante la semana, lo que creó un espacio para hablar sobre leyes bipartidistas del control de armas: 

  • Un importante número de Republicanos dicen estar abiertos a un proyecto de ley sobre armas, a la que por mucho tiempo se han opuesto. 
  • La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés) está debilitada. 
  • El presidente Donald Trump está en una posición única para impulsar el proyecto de ley, si así lo desea.

“Creo que hay una buena oportunidad para lograr una ley sobre registro de antecedentes para comprar armas”, dijo Jim Kessler, un estratega demócrata del think tank Third Way, que trabajó en el Congreso para impulsar un proyecto de ley sobre el tema. 

El gobernador republicano de Ohio, Mike DeWine, está urgiendo a la legislatura republicana del Estado a ampliar la verificación de antecedentes de los compradores de armas. Por lo menos dos republicanos de la Cámara de Representantes con antecedentes en pro de las armas  —Michael R. Turner, de Ohio, y Adam Kinzinger de Illinois— han dicho que apoyarían un proyecto para prohibir las armas automáticas y/o los cartuchos de alta capacidad. Un grupo de senadores republicanos de alto perfil han dicho que están abiertos a un proyecto de ley como implementar medidas de alerta —o “bandera roja”— y hasta la verificación de antecedentes. 

Algunos republicanos en el Senado estadounidense, incluído el senador de Carolina del Sur, Lindsey O. Graham y Patrick J. Toomey, de Pensilvania, han tomado la batuta en desarrollar el proyecto de ley.

Y Trump, en la medida que se le puede creer a sus palabras sobre el tema, dice que apoya el proyecto de ley de bandera roja que limitaría el acceso de alguien a las armas y está sosteniendo reuniones con senadores sobre el tema de la verificación de antecedentes. Todo esto es inusual. 

La política tradicional en Estados Unidos sobre las armas ha llegado a esto: Han pasado más de dos décadas desde que el Congreso estadounidense aprobó una legislación sobre control de armas que haya convertido en ley. 

El año pasado, tras la masacre en la escuela secundaria en Parkland, Florida, Trump salió a decir que apoyaba la propuesta de darles armas a los maestros, una propuesta de la Asociación Nacional del Rifle, que incluso recibió el apoyo de algunos republicanos en el Congreso. 

¿Qué ha cambiado en este momento sobre el tema de las armas? Hay un sentimiento entre los estadounidenses que después de años de tiroteos, ahora hay un apoyo para que haya leyes sobre armas más estrictas. Está el horror de tener dos masacres en un fin de semana, una que se centra sobre otra conversación que el país está teniendo sobre el ascenso de la supremacía blanca y cómo la retórica de Trump ha sido un factor en la violencia contra inmigrantes. 

Trump no ha reconocido la influencia que su retórica contra los inmigrantes tiene sobre el debate nacional, en vez de eso, Trump dijo a reporteros esta semana que él piensa que su retórica “une a las personas”. 

El presidente también dijo el miércoles pasado que estaría abierto a hacer un llamado al Congreso  para que interrumpa su periodo de descanso y vote sobre la verificación de antecedentes. Eso por sí solo sería histórico en un Senado donde los Republicanos tienen mayoría legislativa, incluso si hay poca es probable que se apruebe dicho proyecto. Paul Kane de The Washington Post calcula que en este momento los partidarios de un proyecto de ley sobre verificación de antecedentes que se aprobó en la Cámara de Representantes a principios de este año no cuenta con los suficientes votos en el Senado. 

En el 2013, tras el tiroteo en la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut —donde 20 estudiantes y seis adultos murieron— una votación sobre una medida similar de verificación de antecedentes fracasó. Todos, salvo cuatro republicanos, votaron en contra. 

Probablemente la diferencia más tangible de los años anteriores y ahora es que el cabildero de armas más poderoso de Estados Unidos, la Asociación Nacional del Rifle, ha estado asediada por escándalos, pugnas internas, problemas financieros y legales, que se han hecho públicos en semanas recientes. 

Los problemas de la NRA coinciden con un aumento lento pero constante en el poder de grupos defensores del control de armas. En las elecciones intermedias del 2018, los grupos en pro del control de armas gastaron más que la NRA, mientras los demócratas tomaban el control de la Cámara de Representantes. Los grupos que apoyan el control de armas han ganado en muchas batallas legislativas de alto perfil sobre la NRA en los últimos años. 

“He estado trabajando en la seguridad de armas por 15 años”, dijo en abril John Feinblatt, presidente de Everytown for Gun Safety, un grupo que apoya el control de armas y que ha recibido el respaldo del exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, “nunca había visto a la NRA tan debilitada”. 

La movilización política, especialmente entre los más jóvenes, luego de los tiroteos del 2018 en Parkland, alertaron a los futuros candidatos presidenciales y a los demócratas electos que el control de armas sería una prioridad para ellos. Un estratega del tema describió a las primarias del 2020 —en el tema de control de armas— como todos los candidatos “tratando de superar al otro”. Una de las primeras cosas que la Cámara de Representantes con mayoría demócrata hizo fue aprobar medidas sobre control de armas. 

“Creo que las cosas empezaron a cambiar tras el tiroteo de Parkland”, dijo Kessler, “estamos continuando en esa línea”. 

Luego está Trump. Más que otro presidente en la historia moderna, él está en una posición única para tener impacto en el debate sobre el control de armas porque comanda a una base leal de seguidores entre la base de votantes republicanos. Trump ha alborotado a la política tradicional en una serie de temas, el comercio es el mas notable. Él podría atraer a los republicanos a que apoyen el proyecto de ley que él elija. Sumemos todos estos factores y tienes un cambio potencial en el debate nacional sobre el control de armas, uno que por primera vez en una generación podría favorecer a los que abogan por mayores controles. 

Eso no significa que habrá nuevas leyes sobre armas tras los tiroteos de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, pero para aquellos que quieren leyes más estrictas sobre las armas, el panorama actual de compromiso es una oportunidad significativa.