LIMA.- El militar retirado de izquierda Ollanta Humala se enfrentaba el domingo a la conservadora Keiko Fujimori en un peleado balotaje por la presidencia de Perú, donde uno de los mayores auges económicos en el mundo no alcanzó para sacar de la pobreza a un tercio de su población.

Casi todos los sondeos pronostican un final cabeza a cabeza entre Humala, que moderó su discurso anticapitalista para seducir a votantes de centro, y Fujimori, la hija del ex presidente Alberto Fujimori preso por violaciones a los derechos humanos durante su década en el poder.

Pero una encuesta de la consultora Ipsos difundida el sábado mostró al candidato izquierdista de 48 años con una ventaja de 3.8 puntos porcentuales.

Este es el segundo intento por ganar la presidencia de Humala después de haber perdido en el 2006 en un balotaje frente al actual presidente Alan García, en gran parte por los temores que generaron sus propuestas radicales de izquierda.

Ahora moderó su discurso para tratar de convencer a los inversores que seguirá un modelo más parecido al del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva que el de su otrora aliado, el mandatario venezolano Hugo Chávez.

Sin embargo, el mundo financiero aún lo ve con recelo por las contradicciones en las distintas versiones de su plan de gobierno que presentó en los últimos meses. La bolsa de Lima perdió el equivalente a 14,000 millones de dólares tras su cómoda victoria en la primera vuelta de abril.

Los mercados temen que los planes sociales de Humala contra la pobreza, que sofoca a un tercio de los peruanos, y un mayor control del Estado descarrilen el crecimiento económico.

Humala apuesta a atraer a los votantes que tienen un mal recuerdo del gobierno del padre de su contrincante, que ha sacado provecho de los éxitos económicos de su padre pero carga con los fantasmas de corrupción y abusos de su gestión.

"Tenemos que darnos una oportunidad", dijo Humala mientras realizaba antes de votar una corrida matutina de 5 kilómetros en el sur de Lima. "Tenemos (que) recordarnos del pasado al votar", agregó.

LASTRES DEL PASADO

Fujimori, de 36 años, durante su campaña electoral no se cansó de repetir que votar por Humala es votar por Chávez, que apoyó abiertamente al peruano en las elecciones del 2006. Ella es la candidata favorita de los mercados por sus promesas de mantener el modelo de apertura económica.

Humala ha negado cualquier vinculación con Chávez y muchos peruanos creen que Humala distribuiría mejor la riqueza del país, un gran exportador de minerales que pese a años de bonanza no ha logrado combatir la pobreza.

Fujimori ha sido acusada de postularse sólo para liberar a su padre, condenado a 25 años de prisión por abusos a los derechos humanos durante su mandato entre 1990 y el 2000, cuando gobernó con mano dura para derrotar a la guerrilla maoista de Sendero Luminoso.

La líder conservadora ha negado que busque excarcelarlo.

"Ninguno me convence, pero la peor sería que salga (electa) Keiko. Alberto Fujimori fue muy corrupto e hizo lo que quiso. No podemos retroceder", dijo Pedro Chunga, un operador de 41 años del banco Scotiabank.

La carta a favor de Fujimori es que muchos atribuyen a su padre las reformas que asentaron la economía y la derrota de los insurgentes en una cruenta lucha que dejó alrededor de 69.000 muertos y desaparecidos.

"Soy fujimorista y orgulloso de decirlo. Alberto Fujimori terminó con el terrorismo. Para mí, su hija tiene el mismo carácter", afirmó José Luis Campos, un trabajador de la construcción jubilado de 70 años.

Los centros de votación del país andino abrieron a las 8.00 hora local (1300 GMT) y cerrarán a las 16.00 horas, cuando se difundirán los primeros resultados a boca de urna recolectados por firmas encuestadoras privadas.

REÑIDO BALOTAJE

La elección se pronostica tan peleada, que podría depender de los votos de los peruanos residentes en el extranjero, que concentran un 2% de los 19 millones de votantes del país. En la primera ronda electoral la mayoría de ellos se volcó por Fujimori.

El balotaje se realizará en un clima de conflictos sociales en zonas que reclaman mayores beneficios por la explotación de recursos naturales, como los mineros y petroleros, que aguardan inversiones de 40.000 millones dólares en la próxima década.

La elección en Perú también tendrá un impacto sobre el balance del poder en Latinoamérica.

Un triunfo de Humala, asesorado durante la campaña por estrategas del gobernante Partido de los Trabajadores en Brasil, consolidaría la influencia regional del gigante latinoamericano.

En cambio, una victoria de Fujimori fortalecería la incipiente alianza que países más abiertos de la región como Colombia, Chile y México empezaron a forjar de cara a robustecer sus lazos con Estados Unidos.

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