Lisboa. Portugal reaccionó con virulencia a la decisión del régimen de Caracas de suspender por tres meses las operaciones de su compañía aérea TAP en Venezuela, gesto considerado por Lisboa como “inadmisible” y “poco amistoso”.

“Todo esto es inaceptable, incomprensible e inadmisible”, declaró a los medios de comunicación el presidente Marcelo Rebelo de Sousa, manifestando el “asombro” de las autoridades portuguesas ante los “ataques lanzados en primer lugar contra la TAP, pero también contra Portugal y sus responsables”.

El lunes, Caracas suspendió por 90 días las operaciones de la firma TAP hacia Venezuela, afirmando que había permitido al tío de Juan Guaidó llevar explosivos a bordo de un avión.

Juan Márquez viajaba con su sobrino de vuelta de una gira internacional en Estados Unidos y en Europa, fue detenido el pasado 11 de febrero, a su llegada a Venezuela.

Según el presidente de la Asamblea Constituyente venezolana, Diosdado Cabello, considerado el número dos del régimen, Márquez transportaba explosivos ocultos en diversos objetos.

Cabello acusó a la TAP de violar las “normas internacionales” al permitir a Márquez “llevar explosivos” y, además, ocultar la identidad de Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por casi 60 países, entre ellos Portugal, en la lista de pasajeros.

De acuerdo con la agencia de noticias Anadolu, el ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, puntualizó que no existe evidencia de que el avión de TAP Air transportara dichos artefactos, y que su país ya inició una investigación respecto a las acusaciones.

El encargado de Venezuela en el Departamento de Estado estadounidense, Elliott Abrams, describió estas acusaciones como parte de una campaña contra el líder de la oposición.

“Al igual que el encarcelamiento del jefe de gabinete de Juan Guaidó, Roberto Marrero, éste es un esfuerzo obvio y cruel para atacar a los asesores más cercanos de Guaidó y a su familia”, dijo Abrams a la prensa en Washington.

Oportunidad de defenderse

TAP por su parte asegura que “no comprende las razones de esta suspensión”, afirmando que se veía perjudicada por una medida que afectaba a sus pasajeros y lamentaba no haber tenido la oportunidad de defenderse.

La comunidad de emigrados portugueses en Venezuela representa entre 300,000 y 400,000 personas y la TAP es una de las pocas compañías extranjeras que mantiene sus operaciones en el país.

La mayoría de líneas empezaron a suspender sus vuelos en el 2012, cuando el gobierno comenzó a escatimar a las compañías los dólares a cambio de los bolívares que recibían por la obligación de vender pasajes internacionales en moneda venezolana.