San Miguel de Allende. Fueron los frailes españoles quienes trajeron la fe a esta ciudad colonial ubicada en el altiplano central de México. En el siglo XVIII, industriales de la plata construyeron mansiones a lo largo de la ciudad.

Ahora, viene la invasión del pádel.

La costumbre por jugar al pádel comenzó con tan sólo algunos jubilados estadounidenses. En la actualidad, dos docenas de jugadores llenan las canchas en el centro deportivo municipal todas las mañanas. Hay tantos clubes en México dedicados a este deporte que el año pasado se celebró un torneo en esta ciudad.

“Fue un manicomio”, dijo Víctor Guzmán, un empresario de 67 años de Charlotte que ayudó a organizar el evento.

Cuatro veces más desde 1990

Durante el gobierno del presidente Trump, el foco de atención es sobre el flujo de migrantes que cruzan la frontera mexicana hacia Estados Unidos. Sin embargo, poco se habla de quienes van en sentido contrario.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México reveló este mes que la población nacida en Estados Unidos en México es de 799,000 personas, un aumento de casi cuatro veces desde 1990. Esta cifra probablemente está incompleta. La Embajada de los Estados Unidos en la Ciudad de México estima que el número real es de 1.5 millones o más.

La composición de la demografía de estadounidenses en México cubre un amplio espectro; son nativos digitales que pueden trabajar fácilmente desde Puerto Vallarta como desde Palo Alto; hay casi 600,000 niños que han regresado con sus padres nacidos en México; son jubilados, como Guzmán, quien se estableció en esta ciudad hace cinco años y ahora es básicamente el rey del pádel en San Miguel.

Si bien es cierto que en Estados Unidos la población está polarizada con el tema de la inmigración, los estadounidenses que se han establecido en San Miguel han sido bien recibidos. De 100,000 residentes de la ciudad, 10% son ciudadanos de los Estados Unidos; el alcalde Luis Alberto Villareal entrega su discurso anual sobre el estado del municipio en inglés y español.

“A pesar de que Trump insulta a mi país todos los días, aquí recibimos a toda la comunidad internacional, comenzando por los estadounidenses, con los brazos y los corazones abiertos”, dijo Villareal.

Las autoridades mexicanas creen que muchos de los estadounidenses en San Miguel están indocumentados. Sobre este tema, el alcalde asegura que “nunca los presionamos para que tengan en orden su documentación”.

“Nos gustan las personas que vienen a trabajar porque ayudan a la economía, como lo hacen los mexicanos en Estados Unidos”.