Sanaa.- El principal grupo de oposición yemení acusó el sábado al presidente, Ali Abdullah Saleh, de frustrar un trato para transferir el poder, después de que los mediadores de los países del Golfo Pérsico dijeran que el mandatario se negó a firmar el acuerdo planteado.

De concretarse el acuerdo, Saleh, un sobreviviente político que ha enfrentado tres meses de protestas a favor de la democracia y para exigir su renuncia, se convertiría en el tercer gobernante árabe en dejar el poder tras una ola de levantamientos populares en la región.

El sábado, funcionarios del Gobierno todavía afirmaban que el partido oficial estaba discutiendo si Saleh firmaba el acuerdo o dejaba su ratificación en manos de los principales dirigentes del partido, que se reunirán el domingo en Riyadh.

"La autoridad ha impedido el acuerdo. La Secretaría General del Consejo de Cooperación del Golfo nos dijo que Saleh se negó a firmar como presidente. El dijo que firmaría como dirigente del partido de Gobierno y eso es una violación del texto de la iniciativa del Golfo", afirmó a Reuters un portavoz del grupo opositor.

Sin embargo, dijo que todavía hay esperanzas de que los estados del Golfo Pérsico que negociaron el acuerdo sean capaces de garantizar la firma de Saleh, quien ha gobernado el empobrecido país de la península arábiga durante casi 33 años.

"El asunto ahora es con los estados del Golfo. Si ellos son capaces de convencer a Saleh, eso sería bueno", afirmó Mohammed Basindwa, una figura de la oposición señalado como un posible primer ministro.

Estados Unidos y la vecina Arabia Saudita quieren que Yemen resuelva su situación para evitar el caos político, algo que dejaría espacio a Al Qaeda para operar con más libertad.

Tanto Saleh como la principal agrupación opositora de Yemen, que incluyen a islamistas e izquierdistas, habían accedido en principio a lograr un acuerdo pese a que los manifestantes habían rechazado el trato pidiendo que el gobernante fuera inmediatamente depuesto y juzgado.

Saleh, que es considerado un aliado de Estados Unidos contra el brazo local de Al Qaeda, obligó a los mediadores a dividir la ceremonia de firma en dos días, además de objetar la presencia de representantes qataríes.

El primer ministro de Qatar fue el primero en declarar públicamente que el acuerdo del Golfo buscaría la dimisión de Saleh.