Saná. Ayer el Presidente de Yemen abandonó su país, de acuerdo con su portavoz, luego de pronunciar un discurso de despedida en el que pidió perdón y dijo que era hora de entregar el poder.

Pero en una señal de que el papel de Ali Abdullah Saleh como un agente de poder en los asuntos de Yemen puede estar lejos de terminar, afirmó que iba a buscar atención médica en EU, y luego volvería a Yemen antes de las elecciones presidenciales del próximo mes para dirigir a su partido.

A pesar de haber firmado un acuerdo para transferir los poderes a su vicepresidente el año pasado, Saleh ha continuado ejerciendo la autoridad tras bambalinas, hecho que provocó acusaciones de que trató de aferrarse al poder. Mientras tanto, Al-Qaeda ha tomado ventaja de la inestabilidad política de Yemen para aumentar su presencia en esta nación.

El vocero presidencial, Ahmed Al-Soufi, comentó que Saleh dejó la capital de Yemen, Saná, ayer rumbo al sultanato de Omán en el Golfo Pérsico. No indicó cuánto tiempo permanecería Saleh en Omán, pero añadió que haría otra parada antes de dirigirse a EU .

La salida de Saleh podría impulsar un acuerdo respaldado por EU y negociado por los poderosos vecinos de Yemen en el Golfo Pérsico, que buscan poner fin a la crisis política del país, que comenzó hace casi un año con protestas masivas inspiradas por levantamientos en otras partes del mundo árabe.