La palabra populismo ha sido utilizada por tantas personas, con tan distintos significados y en tan diversos contextos, que prácticamente ha perdido las fronteras que la delimitan.

La mayoría de las veces, populismo se utiliza con un sentido despectivo para calificar a aquellos políticos y gobernantes (o aspirantes a serlo) que intentan ganarse el favor popular mediante el halago, las promesas y la confrontación entre las clases menos favorecidas y la élite de una sociedad. En otras ocasiones, esta palabra engloba los principios básicos de la democracia.

Donald Trump fue llamado constantemente un candidato populista por sus opositores. El expresidente estadounidense Barack Obama calificó su propia agenda política como populista. En México, Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador fueron en su momento considerados líderes populistas, aun cuando pertenecen a corrientes ideológicas opuestas.

Lázaro Cárdenas, John F. Kennedy, Silvio Berlusconi, Alberto Fujimori, Evo Morales, Carlos Salinas de Gortari, Hugo Chávez, Richard Nixon, Nicolás Maduro y el presidente filipino Rodrigo Duterte son algunos gobernantes que han sido considerados populistas en algún momento de su quehacer político.

Pero ¿cuál es el verdadero significado de populismo? ¿Y cuál es la diferencia entre el populismo de Trump y el de Obama? ¿Y entre el populismo de López Obrador en el 2006 y el que suponía la llegada de Vicente Fox a la presidencia en el 2000? ¿Existe diferencia entre el populismo que llevó a Hugo Chávez a reducir el precio de la gasolina a menos de 1 centavo de dólar por litro y el de Rodrigo Duterte, que ha asesinado a más de 7,000 personas en su guerra contra las drogas?

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra populismo significa: Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares . En esta acepción, el DRAE hace constar que la palabra es utilizada sobre todo en sentido despectivo. El diccionario no registra ninguna otra acepción, lo que restringe su definición ante los múltiples contextos y situaciones a las que es aplicada.

Parece que nadie se pone de acuerdo respecto de la palabra populismo. Mientras que para algunos el populismo es la ideología que apoya los derechos, las aspiraciones y el poder de la gente (...), el sostén de la democracia , en palabras del profesor en Ciencia Política del Dordt College, Jeff Taylor; para otros es una perversión de las democracias modernas , como sugieren los investigadores César Cansino e Israel Covarrubias, en su ensayo Retóricas y dinámicas del populismo en México.

El caso de la reciente elección en Estados Unidos es un ejemplo excepcional para explicar el populismo contemporáneo, según J. Eric Oliver y Wendy M. Rahn, en su artículo Rise of the Trumpenvolk: El populismo en las elecciones de 2016. Para los investigadores de la Universidad de Chicago y la Universidad de Minnesota, respectivamente, el 2016 fue el año del populismo, debido principalmente a los discursos de algunos de los candidatos, en particular Donald Trump y Bernie Sanders. En ambos casos, de acuerdo con los investigadores, se utilizó un lenguaje simplista, una retórica antielitista y un mensaje colectivista. El año 2016 es de hecho el año del populista, y Donald Trump es su apoteosis , refiere el texto.

Para el escritor mexicano Jorge Volpi, el populismo se agrupa según la ideología que lo utilice; tanto la derecha como la izquierda usan el populismo a su favor. El objetivo de los populismos de izquierda (...) radica en buscar un equilibrio en la repartición de la riqueza y las oportunidades, asumiendo que sólo unos pocos se han beneficiado del sistema. A veces, esta redistribución ha sido exitosa; otras, ha constituido un fiasco descomunal debido a la corrupción o a la impericia, como en Argentina, Brasil o Venezuela. Pero ello no los emparienta con Trump y con los suyos: el populismo de derechas, como en general toda la derecha conservadora, tiene un planteamiento opuesto: mantener la desigualdad a toda costa , afirmó en un artículo de Reforma, en diciembre del 2016.

Según la mayoría de los investigadores y analistas políticos, el único acuerdo que se tiene es que el término populismo es sumamente elusivo y ambiguo. Depende, en todo caso, de la sociedad que lo fomente y de los líderes que lo utilicen; de a quién intente calificar y, sobre todo, de si conviene o no usarlo para los fines de un líder y del pueblo al que esté gobernando. El populismo es ante todo un concepto maleable y manipulable.

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