Un tribunal de Bagdad ordenó la detención de los organizadores del referéndum de independencia en el Kurdistán, a demanda del gobierno iraquí, que multiplica las medidas contra esta región autónoma a la que quiere cortarle los ingresos petroleros.

Dos semanas después de la victoria aplastante del sí a la independencia en el referéndum del 25 de septiembre —juzgado ilegal por el poder central iraquí—, un tribunal de Bagdad dictaminó la detención del presidente, Hendren Saleh, y de dos miembros de la comisión que organizó el referéndum, indicó el vocero del consejo supremo de la magistratura, Abdel Satar al Bireqdar.

Pero debido a que se encuentran en Erbil, donde los servicios de seguridad están en manos de los peshmergas, combatientes kurdos, y donde las fuerzas iraquíes no han puesto un pie, los tres requeridos no deberían preocuparse, al menos por el momento.

En cambio, ya no podrán salir de la región autónoma, so pena de ser arrestados en el resto del territorio iraquí, adonde se habían trasladado en varias ocasiones para entrevistarse con dirigentes del gobierno central en Bagdad.

Las conexiones aéreas de la región con el exterior fueron cortadas por Bagdad tras la victoria del sí. La crisis escala súbitamente entre las dos partes.