Masaya. “Basta de violencia”, clamaron este jueves miles de habitantes de Masaya que recibieron la visita solidaria de los obispos católicos, cuando resisten a la ofensiva del gobierno de Daniel Ortega, quien por cuarto día busca retomar el control de la ciudad declarada en rebeldía.

Ante nuevos ataques, una comitiva de obispos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes, llegó a la ciudad, 30 km al sur de Managua, para “evitar otra masacre”. Caminaron por las calles, entre barricadas, llevando en alto la Eucaristía.

Agitando banderas nicaragüenses, los pobladores se volcaron a las calles para recibirlos: “¡Queremos la paz!, “¡Justicia!”, coreaban. Unos lloraban y pedían de rodillas que cesara la violencia, que en dos meses de protestas antigubernamentales deja unos 190 muertos.

En el barrio Monimbó, foco de la resistencia en Masaya, hubo intercambios de disparos de armas de fuego y morteros artesanales. Vecinos denunciaron que antimotines y paramilitares prendieron fuego a algunas casas.

A pocas cuadras de los ataques, en la plaza de Monimbó, en las afueras de la iglesia, los obispos exigían a Ortega y a su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo: “Ni un muerto más”.

“Quiero recordar uno de los mandamientos de la ley de Dios: ¡No matarás!”, agregó el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

“Nos tienen rodeados”

“Estamos siendo reprimidos por la violencia de este gobierno, nos tienen rodeados por los cuatro costados de Masaya. Andan armados hasta los dientes”, dijo Nayer José, un artesano de féretros, de 28 años.

“Estamos aquí resistiendo por nuestros hijos, se están llevando chavalos de las casas”, denunció Tania García, de 39 años, comerciante del mercado de Masaya, sentada en una trinchera.

Acompañados del nuncio apostólico Waldemar Stanislaw, los jerarcas se reunieron con el jefe policial de Masaya, Ramón Avellán, y entregaron una lista de detenidos. “Se comprometió a detener los ataques”, aseguró el cardenal Brenes.