El Presidente Obama y sus principales asesores de la Casa Blanca están librando, detrás del escenario, una dramática batalla para ganarse a los grandes donantes de la campaña presidencial, cuyos recursos en esta primera etapa son esenciales para aceitar la maquinaria de recolección de fondos en los estados donde se librarán las luchas más relevantes.

Los altos mandos de la campaña de reelección trabajan para ampliar la red de aglutinadores, aquellos con contactos clave cuya tarea es atraer los grandes cheques de los donantes multimillonarios, al mismo tiempo que se mantiene el aura de movimiento popular dentro de la campaña, atrayendo de nuevo el tipo de pequeños donativos vía Internet que hace cuatro años ayudaron a romper todas las marcas de recolección de fondos.

Para lograr el éxito en esa estrategia bidireccional, Obama y su gente buscan aprovechar cada recurso disponible a un Presidente en funciones, desde abrir el acceso a funcionarios del Ala Oeste hasta una posible degustación de platillos del chef de la Casa Blanca.

Parte de los esfuerzos de recolección de fondos de campaña en semanas recientes ha estado enfocada en eventos personalizados diseñados para grupos específicos, muchos de los cuales han expresado frustración y hasta resentimiento por políticas del gobierno, incluyendo judíos, gays y líderes empresariales. En unas cuantas semanas, Obama ha asistido a 28 eventos de campaña de costa a costa, un ritmo que no sólo se mantendrá sino que se habrá de acelerar en los próximos meses.

Estaban mucho más enfocados en su base de donantes (las aportaciones vía Internet) , aseveró Steve Green, expresidente de Samsonite y uno de los grandes donadores de la era Clinton, quien fue anfitrión de un evento para recolectar fondos para Obama en Miami este mes. Se han dado cuenta de que existe este considerable grupo de grandes donantes que exige atención , agregó. El nuevo empuje de la campaña llega cuando Obama ha vuelto a la vida en semanas recientes y sus estrategas se aprestan para un verano de contrataciones clave para la campaña, además de la apertura de oficinas de campaña en todos los estados.

Un personaje crucial en la estrategia de Obama para atraer a las vacas gordas es el jefe de operaciones de la Casa Blanca, William Daley, un exejecutivo bancario que busca acercamientos después de las tensiones con esos sectores por las nuevas políticas del gobierno en relación con la regulación financiera.