La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, renunció este domingo desde su cuna política en la región central de Cochabamba después de tres semanas de protestas contra su polémica reelección y tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la policía.

“Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, dijo Morales a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron protestas en su contra. Morales dijo que lo que vive su país es un “golpe cívico”.

Horas antes, Morales había convocado a nuevas elecciones tras una auditoría de la OEA, que detectó “serias irregularidades” en los comicios, pero la medida no fue suficiente. Las Fuerzas Armadas y la policía solicitaron su renuncia, sumándose a un pedido de líderes opositores.

 

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el general Kaliman.

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, dimitió también.

En medio de una nueva ola de violencia, ministros y funcionarios habían renunciado en bloque a sus cargos.

Disconformes con los anuncios de nuevos comicios, opositores que pedían la renuncia de Morales atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí (suroeste), que tras lo ocurrido renunció a su cargo.

Clave

La Central Obrera Boliviana (COB), el sindicato más grande del país y que ha sido aliada del Gobierno en los últimos años, le pidió este domingo a Morales “renunciar, si es necesario” para pacificar al país, y evitó pronunciarse sobre la posibilidad de una nueva candidatura del mandatario.

El candidato opositor y expresidente Carlos Mesa dijo que los bolivianos habían “dado una lección al mundo”, mientras miles de bolivianos festejaban en las calles de La Paz la dimisión.

“Irregularidades”

Bien temprano, la OEA emitió en un comunicado: “La primera ronda de las elecciones celebrada el 20 de octubre pasado debe ser anulada y el proceso electoral debe comenzar nuevamente (...) tan pronto existan nuevas condiciones que den nuevas garantías para su celebración, entre ellas una nueva composición del órgano electoral”.

Tal es la conclusión de un informe que surge de su auditoría: “En los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas.