Lo que vivió el presidente Evo Morales durante el fin de semana no se puede aislar de lo ocurrido el domingo 21 de febrero del 2016.

Fue Evo Morales el que decidió someter a referéndum revocatorio la decisión de volverse a postular como presidente en contra de lo establecido por la Constitución que él mismo redactó.

Para reformar la Constitución, Morales formuló la siguiente pregunta: “¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos dos veces de manera continua?”.

Evo perdió el referéndum; 51% de la población no estuvo de acuerdo en volver a ver a Evo Morales en las boletas electorales del 2019. Sin embargo, Morales decidió desobedecer la decisión ciudadana al encargarle a los jueces la decisión final.

El 21 de febrero del 2016 acudieron a votar 5 millones 490,919 ciudadanos bolivianos; 2 millones 682,517 le dijeron a Evo que no estaban de acuerdo en cambiar la Constitución y que tenía que irse una vez terminado su periodo de gobierno en turno.

Sólo en tres de los nueve departamentos, el sí se impuso al no; en Santa Cruz, Tarija y Beni el no superó al sí con más de 60% de los votos.

¿Por qué razón Evo Morales incumplió su promesa?

Morales se presentó en las boletas presidenciales del pasado 20 de octubre sin que la mayoría estuviera de acuerdo. La noche de ese domingo los bolivianos se fueron a dormir con un apagón en el conteo de votos. Nadie pudo explicar lo que ocurrió. Unos días después los números le daban la victoria a Evo Morales.

Después de dos semanas de inestabilidad, y tras el reporte de una auditoría de la OEA sobre las irregularidades producidas durante el apagón del conteo de votos, Morales decidió convocar elecciones, pero la presión que recibió su familia durante la mañana de ayer le obligó a presentar su renuncia.

¿Hubo golpe de Estado? No lo hubo por dos razones: la Central Obrera Boliviana le retiró el apoyo a Morales. Se trata del sindicato más importante del país. Por muchos años fue su aliado. Su líder, Juan Carlos Huarachi le pidió ayer a Evo que renunciara. Sin su apoyo, era como quitarle un pulmón a Morales.

Una segunda razón es que no puede haber golpe de Estado contra un presidente que cambió las reglas del juego una vez que concluyó el referéndum revocatorio.

Fue Morales quien primó la desestabilización de su país, por un capricho personal, a costa de vidas humanos y heridos.

Sorprende que México haya sido el único gobierno democrático que felicitó a Evo Morales tras el apagón del conteo de votos.

No tendrían que ser sorpresivas las reacciones de los regímenes cubano y venezolano. ¿Qué gana México en apoyar a un político tramposo como lo es Morales?

El gobierno del presidente López Obrador tiene su brazo chavista en la Secretaría de Relaciones Exteriores, en particular en el subsecretario Maximiliano Reyes. No se cansa en defender regímenes autocráticos.

A la democracia hay que cuidarla.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.