Ciudad de México. El gobierno chino está cortejando al mexicano. México es un país estratégico para China por su vecindad con Estados Unidos, entre otros temas, y el secretario Marcelo Ebrard confirmó en enero que el país desea intensificar su asociación estratégica con China.

China ha desarrollado desde inicios del presente siglo una amplia agenda con países de América Latina en materia de cooperación, desarrollo, programas satelitales, cooperación en materia de ciencia, comercio e inversiones, cambio climático, y actualmente, en materia de lucha contra la Covid-19.

Los mecanismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) son blanco de interés para los chinos. Un ejemplo es el “Foro de cooperación China-CELAC sobre tecnología digital para el combate a la Covid-19”, organizado por la presidencia de la CELAC, México, el pasado mes de febrero. En el evento participó el viceministro del Ministerio de Industria y Tecnología de Información de China, Wang Zhjun.

Es cierto que China ha ido reduciendo su participación financiera en la región, pero su influencia continúa creciendo. Ahora podemos ver inversión directa de empresas chinas en proyectos de infraestructura en los sectores de energía y de transporte.

Son 19 países de América Latina los que mantienen vínculos con la ruta de la seda, estrategia global de comercio implementada por el gobierno de Xi Jinping.

Países como El Salvador rompió sus lazos con Taiwán para dejarse abrazar por China, porque como dice Enrique Dussel Peters, investigador de la UNAM: “Si presionas demasiado a estos países, ten cuidado, es posible que digan: “Ehh, está bien, me voy con China”.

Lo que China espera de los países de América Latina es el apoyo hacia su política de “una sola china” a través de múltiples mecanismos, uno de ellos: la ONU.

Será interesante saber lo que hará Estados Unidos frente a China en AL.

geopolitica@eleconomista.mx