Gina Haspel, la candidata de Donald Trump para dirigir la CIA, se negó repetidamente a decir, durante su audiencia de confirmación en Senado, si las técnicas de interrogatorio “mejoradas” eran inmorales. Los métodos controvertidos se usaron contra sospechosos de terrorismo durante los años posteriores a los ataques del 11 de septiembre del 2001, cuando Haspel supervisó una cárcel secreta que esta agencia tenía en Tailandia y en la que fueron torturados presuntos militantes de Al Qaeda.

Ésta es la razón por la cual el senador y excandidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, quien combatió en Vietnam, donde fue hecho prisionero de guerra durante cinco años y sufrió torturas, está instando a sus colegas a rechazar la nominación de Haspel. “Creo que Gina Haspel es una patriota que ama a nuestro país y que ha dedicado su vida a su servicio y defensa”, dijo McCain en un comunicado en el que agregó: “El papel de Haspel en la supervisión de la tortura por parte de EU es inquietante. Su negativa a reconocer la inmoralidad de la tortura la descalifica. Creo que el Senado debe ejercer su deber (...) y rechazar esta nominación”.

La declaración McCain influirá en el debate, pero probablemente no impedirá la confirmación. Por lo menos un senador demócrata, Joe Manchin de Virginia Occidental, anunció que votaría por confirmarla. El vicepresidente Mike Pence podrá depositar el voto del desempate. Y el senador republicano Lindsey Graham, amigo cercano de McCain, ha dicho que prevé que Haspel será confirmada.

Kelly Sadler, asistente de Trump, conversaba sobre el rechazo de McCain cuando presuntamente dijo “no importa” porque “de todas formas ya se está muriendo”. Lo anterior lo publicó The Hill. McCain se encuentra enfermo por tumor cerebral.