Dos soldados estadounidenses fueron asesinados ayer por un atacante que usaba uniforme del Ejército afgano, mientras las protestas en la base estadounidense por la quema de ejemplares del Corán continuó, y el Talibán llamó a los afganos a dirigir sus ataques contra las tropas extranjeras en represalia.

Las protestas comenzaron el martes en Kabul y en la base aérea de Bagram, donde los ejemplares del Corán fueron enviados por error a un incinerador y quemados. Ayer, las manifestaciones ya se habían extendido a partes generalmente seguras del país, lo que provocó que las embajadas occidentales reforzaran sus medidas de seguridad. Varios afganos murieron ayer durante los enfrentamientos con la policía afgana y decenas más resultaron heridos.

También ayer, el presidente Obama se disculpó por el incidente a través de una carta enviada al presidente afgano Hamid Karzai. De acuerdo con las autoridades afganas, en la carta se leía que el error fue inadvertido, le aseguro que vamos a tomar las medidas necesarias para evitar que se repita, lo que incluye hacer que los responsables rindan cuentas .

Funcionarios talibanes, que se encuentran en medio de frágiles conversaciones de paz con EU, en un principio condenaron la incineración pero se abstuvieron de incitar a la violencia, una inusual respuesta de su parte. Sin embargo, en una declaración escrita divulgada ayer, el grupo insurgente tomó una postura más dura.

La declaración describe la quema como un acto deliberado pese a las reiteradas declaraciones de altos funcionarios estadounidenses de que los libros fueron enviados al incinerador por error. También expuso que los afganos y los musulmanes no deben ser aplacados por las disculpas de EU y que las protestas y simples consignas no eran suficiente respuesta.